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Fantástica publicidad vs. amarga realidad

Durante los últimos días que el Código Electoral permitía publicidad gubernamental, la publicidad de los logros del gobierno, casi nos sitúan a las puertas del Primer Mundo. Un foráneo habría felicitado de corazón a los salvadoreños por tener un gobierno que realiza tantas obras en beneficio del pueblo y recomendaría seguirlo eligiendo de por vida. Pero como todavía no tenemos censura, existe el otro lado de la medalla: negro, desolador e indignante.

Sonrientes funcionarios de ANDA celebrando la llegada del agua a cantones remotos, aplaudidos por los agradecidos habitantes, por la eficiente labor de la autónoma y sus dirigentes. Las autoridades de Salud al insistir en las mejoras del sistema hospitalario, recomiendan a los médicos prudencia para no hospitalizar por gusto a los pacientes. Pareciera que son tan cómodas las instalaciones, que los enfermos sueñan con unos cuantos días de relax en "los sagrados hospitales", como los llama la ministra. Pero en el Hospital San Pedro, Usulután, al entusiasmo de la inauguración de la unidad de hemodiálisis, siguió la profunda decepción cuando el Minsal ordenó el inmediato retiro del equipo, dando como excusa que "era usado, y no era el nuevo que estaría destinado a la nueva unidad".

A pesar de las protestas de los maestros, el MINED considera uno de los grandes logros de los programas sociales, la supresión de las cuotas voluntarias a los padres de familia y una computadora por alumno. Y como remodelará en su totalidad el Centro Escolar Basilio Blandón en Usulután, dañado por los terremotos, ya advirtió que no pagará los $10 mil del alquiler del inmueble donde los 1,200 alumnos deberán trasladarse. El desembolso deberán asumirlo los padres de familia, porque el ministerio no tiene fondos.

El titular del MOP demuestra las enormes ventajas del SITRAMSS, que por turbios manejos de la derecha no se valoran. Es la solución a todos los problemas del transporte público, pero la mano peluda de la oposición ha hecho que los vendedores ambulantes protesten porque no se les permite vender en las modernas unidades. No obstante los congestionamientos han aumentado durante las pruebas piloto, sigue la confusión y los problemas para los sufridos usuarios, con gastos extra por desconocimiento de las nuevas rutas y paradas alejadas de sus lugares de trabajo. Los cambios en el recorrido de la ruta cañera, y el aparatoso accidente de una rastra, evidencian su desacertada planeación.

El gabinete de seguridad se siente satisfecho con la disminución de los homicidios, no se define sobre la nueva tregua y considera que revelar los nombres de los más peligrosos cabecillas es morbo, por lo que no se anima a trasladarlos a Zacatraz. Pero ante la inseguridad reinante, el clamor de la población corre parejo con su nivel de indignación. Cuando las vendedoras de La Tiendona, obligadas a pagar renta a los mareros para poder vender, expresan su temor, reciben como respuesta del investigador de la PNC, encargado de la zona: "Hagamos lo que hagamos, no vamos a evitar que en los mercados ocurran tiroteos ni muertos". Más desalentadora aún, la conclusión del jefe policial de la zona sur de San Salvador, ante el desalojo obligado de vecinos de Panchimalco, acosados por las pandillas: "Nuestras patrullas ya tenían conocimiento del éxodo de estas familias y nos estamos documentando para un futuro operativo".

Esta dramática realidad demuestra la total incapacidad y el absoluto desprecio a la angustia de la población, de los funcionarios encargados de llevar las riendas del gobierno. Un voto de castigo es la única manera de sustituirlos por profesionales capaces y honrados.

*Columnista de El Diario de Hoy.