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¡Fair play!

El Salvador es un país plagado de escándalos.

Se dan de manera continua y, en términos de opinión pública, suelen empezar a quedar atrás cuando uno de los subsiguientes causa impacto mayor. A dos meses y tanto para ir a las urnas y en el fragor de una cerrada campaña presidencial, "la gente tiende a asociar a la campaña (política) este tipo de hechos", dijo uno de los consultores políticos de Newlink Research a El Diario de Hoy al día siguiente de la acusación formal de la Fiscalía en el caso CEL/ENEL. Las acciones del presidente de la Corte de Cuentas y de la Dirección Nacional de Medicamentos, por burdas, no habrían hecho más que abonar a la percepción de que este tipo de procederes son asunto de campaña.

Pero también puede percibirse así la admisión del recurso de inconstitucionalidad contra la candidatura de Tony Saca por parte de la Sala de lo Constitucional. Vamos por partes: Tener una Sala de lo Constitucional en verdad independiente es una bendición para el país, más cuando en estos tiempos de crisis se observan voluntades débiles. ¿Implica la admisión de la demanda que declararán inconstitucional la candidatura de Saca? No, aunque puede suceder. ¿Es eso lo que más le conviene al país? Desde ningún punto de vista bajo la óptica política, y si bien los jueces, jueces son, ya a nivel Sala de lo Constitucional imagino que alguna consideración habrán de darle al momento que vivimos.

En cuanto a CEL/ENEL, no conozco en detalle los requerimientos de la Fiscalía, pero el caso se encuentra a dos días de que la Jueza Séptima de Paz dicte la primera resolución. La percepción, sin embargo, viene generándose desde principios de año cuando en el programa radial sabatino comenzaron las acusaciones. "The Economist", con la peculiar ironía que caracteriza a los británicos, se refirió en su momento a Hugo Chávez cuando en su programa "Aló, presidente" le ordenó a su ministro de Defensa que enviara un batallón de tanques a la frontera con Colombia. Venezuela, dijo la revista, es el primer país donde las órdenes a sus subalternos las da el presidente por medio de la televisión.

De lo sucedido en la Corte de Cuentas y en la DNM, mejor ni hablar. Tampoco creo que alteren estos hechos la ecuación política existente al 11 de noviembre, que era de una cerrada disputa ARENA-FMLN, con el partido opositor ampliando la brecha a su favor para una segunda vuelta. Lo que sí puede llegar a cambiarla es la inhabilitación de alguno de los candidatos, ya sea por la Sala de lo Constitucional donde hay siete demandas --una contra Quijano, una contra Sánchez Cerén y cinco contra Saca-- o, por inaudito que parezca, inhabilitación por parte de la Corte de Cuentas, léase contra Norman Quijano.

¡Fair play! es lo que demanda el país.

Y este ¡Fair play!, para utilizar una figura deportiva reconocida globalmente, debería iniciar por el Tribunal Supremo Electoral, que ha venido dejando mucho que desear en cuanto a imparcialidad respecta. Pero también, y no debería ser mucho pedirle a la Presidencia de la República, institución que se merece mi mayor respeto: se requiere dejar a los candidatos y a sus respectivos partidos políticos competir entre ellos. Y que el 2 de febrero con una elección concurrida, libre y transparente, más el 9 de marzo si como vaticinan las encuestas hay segunda vuelta, podamos los salvadoreños escribir nuevas páginas de mayor fortalecimiento democrático para nuestro país.

*Director Editorial de EL DIARIO DE HOY.