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Experiencia en seguridad y convivencia ciudadana

Sin lugar a dudas, los gobiernos locales tienen un papel muy importante en los programas de prevención contra la delincuencia. Los gobiernos municipales, cuando son eficientes y abandonan sectarismos, son la autoridad más cercana a la población; por tanto, son los llamados a organizar a la ciudadanía de sus municipios para acciones encaminadas a prevenir la violencia, la inseguridad y generar un ambiente de sana convivencia en caserillos, cantones, barrios y colonias del municipio.

Y fue en ese contexto y con esa visión que la Alcaldía de San Salvador, bajo el liderazgo del Alcalde Norman Quijano, asumió el reto de brindar un decidido aporte a la reducción de la violencia, haciendo una apuesta total a la prevención a partir de un abordaje integral del fenómeno de la inseguridad por medio de la ejecución de diferentes iniciativas que conllevan a la formación de capital social.

La Alcaldía Municipal de San Salvador ha hecho realidad diferentes proyectos encaminados al fortalecimiento de la relación familiar, el rescate de valores y la reducción de riesgos sociales y ambientales, así como de programas tendientes a mejorar la convivencia ciudadana y del desarrollo de la infraestructura social y económica de la ciudad.

En un inicio se trabajó en tener un diagnóstico para ser más efectivo con los objetivos sobre la situación que se vivía en el municipio, lo cual permitió identificar aquellos sitios en los cuales se requería intervenir con mayor cantidad de recursos con el apoyo de Naciones Unidas a través del Programa Conjunto Reducción de Violencia y Construcción de Capital Social. Y es en este contexto que se ha venido trabajando con 16 comunidades, en las que se aplicaron y desarrollaron diferentes iniciativas para beneficio de los residentes de diferentes centros poblacionales, convirtiéndolos en "ciudades seguras".

Para responder de manera adecuada y oportuna a los problemas de inseguridad y delincuencia, el programa conjunto utilizó una metodología de trabajo articulada en cuatro fases: a) conocer los problemas de violencia y delincuencia que afectan a los habitantes y territorios determinados; b) identificar las amenazas y vulnerabilidades a la seguridad ciudadana; c) crear las alianzas y diseñar las políticas y los planes municipales de seguridad ciudadana y convivencia, y d) implementar con monitoreo y mediciones los resultados e impactos de los planes municipales de seguridad ciudadana y convivencia.

Pese a que el municipio de San Salvador muestra un Índice de Desarrollo Humano entre los más altos de país, se hizo necesario recordar el contexto general en que se sitúa. Cerca de la mitad de la población de El Salvador está por debajo de la línea de la pobreza y desigualdad social alta. Por otro lado la condición educativa del municipio es apreciablemente más alta que la del conjunto del país, sobre todo en cuanto a una mayor proporción de personas que alcanzan estudios superiores. En este entorno las mujeres jóvenes han alcanzado a los hombres en los distintos niveles educativos.

Los datos de homicidios contra mujeres en San Salvador y los móviles de estos reflejan que la mayoría se relacionan con el actuar de las pandillas; mientras que el resto, se vinculan a la actividad de delincuencia común.

Dentro de estos escenarios se ha generado una alta demanda a la institucionalidad central y también a la local, para que desde sus competencias promuevan, con mayor protagonismo, acciones que aseguren niveles superiores de seguridad y cohesión social. Esta demanda supone ajustes en sus estructuras en dos rutas: Por una parte, un esfuerzo institucionalizado por introducir políticas de prevención social de la violencia y por otra, ajustes estructurales que permitan la creación de una institucionalidad especializada en la materia.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com