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Un estudio práctico sobre el cerebro humano

Es esperanzador entender que en la mayoría de la población, los modos auténticos de vida, los patrones saludables y las emociones positivas pueden tener efectos neuronales notoriamente beneficiosos

La revista científica “Nature Neuroscience” ha reportado, en su última publicación, unos resultados preliminares de uno de los estudios que se han basado en datos obtenidos del proyecto “Human Connectome Project”. Esta iniciativa ha empezado desde 2010, a un costo de $40 millones de dólares y continúa a la fecha. La investigación consiste en obtener datos de imágenes de Resonancia Magnética Funcional. Lo que mide dicha prueba es el flujo sanguíneo a las distintas áreas cerebrales, según el tipo de actividad mental del sujeto durante la prueba; es decir, el cerebro en acción. La intercontectividad neuronal.

En el hombre, dicha medida está directamente relacionada a la capacidad de funcionamiento, incluidas la vigilancia y los aspectos de la atención. Se ha llegado a proponer y a comprobar, que la funcionalidad de las redes neuronales, inmediatamente antes de una tarea, es un predictor importante, de la eficacia, en la ejecución de dicha tarea. Tradicionalmente se medía la magnitud de activación de una región cerebral, para predecir el desempeño, pero los últimos estudios han mostrado que la correlación de las redes entre sí es un predictor más eficaz.

Desde el punto de vista clínico, se sabe que existe una relación entre conectividad funcional disminuida y los trastornos depresivos, la esquizofrenia y la enfermedad de Alzheimer.

En este estudio en concreto, uno de varios efectuados, se están reportando datos de casi quinientos sujetos investigados para determinar las vías neuronales relacionadas con las distintas regiones anatómicas y fisiológicas, las funciones cerebrales y la conducta humana.

Lo que los científicos han visto es donde estaban activas o “conectadas” partes del cerebro al mismo tiempo, en las personas estudiadas. En estos hallazgos, obtenidos de las imágenes cerebrales, se han comparado los patrones de interconectividad neuronal con diversas medidas psicométricas o psicológicas y demográficas de los sujetos.

Algunas de las variables han sido las siguientes: años de estudio, percepción de satisfacción de la propia vida, rendimiento en diversos test de memoria e inteligencia, actitud de enojo, agresividad, conducta oposicional hacia la autoridad, uso de sustancias, entre otros.

Las personas estudiadas se colocaron en un eje que va de positivo a negativo, con los datos como: una visión satisfactoria de la propia vida, en el lado positivo del eje, y la actitud estable de enojo, en el lado negativo.

Uno de los resultados encontrados es que, mientras más características positivas tenían las personas, mayor interconectividad neuronal presentaban, y viceversa.

Otro dato interesante es que las áreas neuronales específicas que más han contribuido a los hallazgos ha sido un circuito llamado “red de modo predeterminado”, que está activo cuando una persona se está enfocando en los pensamientos internos, en vez del mundo exterior. Todavía se debate sobre la función exacta de este circuito, pero estudios previos lo relacionan a funciones cerebrales de alto nivel. Incluidas, la memoria episódica y semántica, la imaginación, el razonamiento espacial y los procesos sociales de alto orden, como las teorías mentales.

Otros estudios han mostrado cómo personas con muchos amigos y buenas capacidades sociales tienen cerebros con mayor número de inter-conexiones. 

Las conclusiones finales de los resultados descritos están por obtenerse. Y siempre habría que formularse la famosa pregunta: ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? En Psiquiatría ya se ha demostrado, hasta la saciedad, sobre todo en estudios de terapia cognitivo-conductual, cómo los cambios en la interpretación de los propios pensamientos producen modificaciones neuronales importantes.

Es esperanzador entender que, en la mayoría de la población, los modos auténticos de vida, los patrones saludables y las emociones positivas, pueden tener efectos neuronales notoriamente beneficiosos. Así, cómo es importante saber también que las actitudes negativas estables, como el enojo, la agresividad y la conducta oposicional, tienen efectos en detrimento de la fisiología cerebral. 

Todo abona, cada vez más, a la idea de que la anatomía no es tan determinante como se ha creído antes. Con lo que es seguro concluir que dedicarse a construir la propia vida, no sólo la profesional, económica o vital, sino también la afectiva, es importante y ha de ser una labor seria e informada, de la mano de las relaciones interpersonales cercanas, que tanto pueden, también, enriquecer la existencia. 


*Médico Psiquiatra, Máster en Bioética. dramonicademolina@gmail.com