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¡Estás despedido!

En un programa de televisión por cable llamado "El aprendiz", aparece un reconocido personaje del mundo de los negocios llamado Donald Trump. En dicho programa participan empresarios que compiten por un premio en efectivo y un contrato para dirigir una de las empresas de Trump. Cada programa, un grupo de jueces, incluyendo al implacable Trump, evalúa la gestión de los participante y al menos competente, lo sacan del programa con las famosa frase: "¡Estás despedido!".

Cada tres o cinco años, los salvadoreños votamos para seleccionar a nuestros gobernantes, y es nuestra oportunidad de decir "¡estás despedido!". Gracias a la Sala de lo Constitucional tenemos el poder de individualmente despedir o contratar a nuestros representantes. Es nuestra responsabilidad, así como lo hace Trump, evaluar a estos políticos y determinar si su gestión es aceptable, como para mantenerlos en el "programa". En esta pasada campaña, muchos ofrecieron eslóganes, otros ideas, y muy pocos planes concretos. No importa por quién haya votado, tenemos que exigir que los eslóganes se transformen en ideas, que las ideas en planes y los planes en obras.

Aun cuando no elegimos directamente a los funcionarios de segundo grado, como los magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), todos tenemos la obligación de evaluar su gestión y exigir relevos en caso de notables deficiencias de gestión. En ese sentido, en esta elección, se vendió la idea por parte de los magistrados, que serían más baratas y más transparentes. Sin duda, la población había tenido un desencanto con los magistrados anteriores, que no mostraron transparencia, y que su juicio estaba claramente nublado por sus afiliaciones, pasiones y aspiraciones políticas.

La Asamblea siguió actuando en contra del mandato constitucional, nombrando magistrados sin suficiente carácter y moral para que, a pesar de su afinidad política, actuaran como jueces imparciales a la hora de resolver temas como campañas adelantadas e incumplimientos de ley entre otros.

Lo más catastrófico de las pasadas elecciones, es que hemos tenido un retroceso en todos los frentes de gestión del TSE. No puede haber transparencia si no tenemos resultados a la vista. No puede hablarse de transparencia, cuando rápidamente saltan a la luz "contrataciones de emergencia", en las que se cuestionan las relaciones y afiliaciones de las empresas que proveen servicios.

La lista de objeciones es larga, y sin duda incluso los mismos magistrados están apuntando dedos hacia otros como responsables del desastre. Esta última actitud de buscar chivos expiatorios, es probablemente el signo de debilidad emocional que es más evidente en el magistrado presidente.

Sin duda Donald Trump sería el primero en decir, que no podemos enviar a un académico, sin experiencia de la vida real, a manejar una empresa compleja y esperar buenos resultados. La recurrente mala gestión, producto de la inexperiencia y poca capacidad, es evidente en los resultados de las pruebas previo a la elección, la falta de resultados preliminares y el inicio del escrutinio final. Ahora la población tiene que evaluar el liderazgo y eficiencia del TSE y decirle: "¡ESTÁS DESPEDIDO!".

*Colaborador de El Diario de Hoy.