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Estamos en crisis

Todos hablamos de ello… De cómo el dinero no alcanza, de la escasez de trabajo, de tantos jubilados en peligro de no contar con una pensión en su vejez... Y aunque la situación económica es aflictiva, considero que es más grave la crisis moral que nos aqueja. Al considerar que vivimos en una sociedad capaz de hacer a un lado sus valores a cambio de obtener beneficios económicos, incluso podría asegurar que la una es consecuencia de la otra.

No deja de sorprenderme el descontrol que genera la ambición cuando veo a tantas personas cediendo sus principios ante la promesa de grandes "ganancias". Y lo que es peor, sintiéndose cómodas y llenas de razón con su actuar. Es sorprendente evidenciar la facilidad con que podemos justificar nuestros errores. Si no estamos alerta, nuestra mente es capaz de "jugarnos sucio" y nublar nuestra inteligencia hasta confundirnos... Entonces es cuando comenzamos a actuar sin coherencia ni integridad.

En nuestro país somos "tan maravillosos" que en nombre de la libertad de expresión aprovechamos todos los medios posibles para facturarle al que pague más, sin importar los mensajes que divulgue. Somos "tan creativos" que en nombre de la libre competencia ponemos nuestras habilidades, experiencia y conocimientos a trabajar para diseñar campañas publicitarias que "con el poder del billete" vinculen conceptos e ideas "de bien" con personas y vidas que reflejan todo lo contrario: cantamos sobre el amor, pero tratamos a los demás con odio, rencor y egoísmo. Somos "tan íntegros" que hablamos de justicia, pero a la menor dificultad hacemos negocio con un cualquiera, sin importar que mientras aumentan nuestros ahorros en el banco, dejamos con hambre a nuestros hermanos venezolanos, y heredamos grandes deudas para El Salvador, que nuestros jóvenes tendrán que honrar con su trabajo en el futuro próximo.

Es tan profunda la crisis moral que ha corrompido incluso organismos internacionales como la OEA, que habiendo nacido con la finalidad de consolidar la paz y la seguridad en el continente, ahora niega el derecho a exponer pacíficamente las preocupaciones y sufrimientos que está atravesando una parte de la sociedad, a denunciar las injusticias que están padeciendo los venezolanos. ¿Por qué se unirán los representantes de tantos países para silenciar a María Corina Machado, diputada venezolana? La explicación podría deducirse fácilmente analizando las cuentas por pagar que tienen estos países con Venezuela, incluyendo a El Salvador.

La única forma de salir de la ruina que nos agobia es volviendo a los principios que nos rigen como seres humanos, pues ellos señalan el camino seguro para convivir en paz y armonía. De no hacerlo, es inevitable seguir hundiéndonos en el agujero que día a día estamos cavando.

Es cierto que ante situaciones de dificultad, aumenta la tentación de dejar a un lado los valores morales para optar por la salida más fácil y rápida. Y aunque a corto plazo podría parecer la mejor alternativa, a la larga inevitablemente nos destruye y nos hace infelices --por mucho que "aparentemos" o "tengamos"--. Que no nos suceda como aquel hombre al que describía Joaquín Sabina en uno de sus escritos: "era tan pobre que no tenía más que dinero"… Errar es de humanos, pero rectificar es de personas verdaderamente comprometidas con el bien.

El deterioro moral es la causa principal de la difícil situación económica que vivimos. Cuando los principios universales de igualdad, de justicia y de caridad son supeditados a la ambición de acumular riquezas, es cuando se genera el desequilibrio social que termina perjudicándonos a todos. Hay que ser muy valientes para enfrentar y asumir la verdad, para ser capaces de tomar mejores decisiones a partir de ahora.

*Colaboradora de El Diario de Hoy. @MonicaPacas