Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

El estado de la Nación

Debemos reconocerle al presidente Sánchez Cerén su actitud de no confrontación con quienes discrepan con políticas de su gobierno. Puede ser que a algunos les parezca esto poco pero es significativo; sea por virtud o por necesidad de país, deja espacios abiertos para entendimientos básicos que sean de beneficio para la inmensa mayoría de salvadoreños. Su discurso ayer en la Asamblea Legislativa fue consecuente con sus mensajes de diálogo, de búsqueda de crecimiento económico para salir adelante, que ha venido sosteniendo desde que se convirtió en presidente electo.

Tras una intensa semana de evaluación gubernamental por el primer aniversario del presente gobierno, sexto año global de gobierno del FMLN, los estudios de opinión pública muestran que el país va muy mal, que continúa creciendo la desesperanza. Como resulta natural, seguridad fue la materia más reprobada y cómo habría de ser en otra forma, si en mayo subió aún más el número promedio de homicidios. A la pregunta, ¿siente usted confianza en la capacidad del gobierno para protegerlo a usted y a su familia de la actividad criminal de las maras?, un 83.2% dijo que no, por un 14.4% que respondió si.

En materia económica, léase clima favorable para la inversión, creación de empleos estables, reducción del gasto público y reducción del endeudamiento público, los resultados andan entre el 77% al 80% en desacuerdo hacia la gestión gubernamental. Mejora un tanto la medición en cuanto a la educación y vuelve a caer en algo tan básico como la salud. A la pregunta quizá más importante de la investigación de Predictvia para El Diario de Hoy, el país que se está perfilando bajo el liderazgo del actual gobierno, ¿es el país donde usted quisiera que vivan sus hijos y sus nietos?, un 84.1% dijo no; un 12.7% dijo si.

Había dos formas de tomar resultados así, provenientes de estudios serios de investigación de opinión pública, el primero y más usual en nuestro nada sofisticado debate público era la descalificación de las mediciones centrándose en que son un ataque a la gestión gubernamental, y el segundo, menos común, es tomar aportes de las investigaciones para mejorar y reforzar áreas que así lo requieran. En su discurso de ayer en la Asamblea, el presidente Sánchez Cerén no hizo eco de crítica alguna, por lo que abonó hacia la mejor opción que podemos tener: entendimiento en los asuntos básicos de país.

En momentos en que el péndulo ha empezado a girar en Latinoamérica, Estados Unidos y Cuba en un proceso hacia la reapertura de relaciones diplomáticas, fracasado estrepitosamente el "Socialismo del Siglo XXI", con la izquierda hemisférica acosada por la corrupción y la descomposición de algunos de sus regímenes, lo que cabe para nosotros es la búsqueda de entendimientos básicos de país en seguridad, crecimiento económico con acuerdo fiscal incluido y fortalecimiento institucional. A tres años de las próximas elecciones esto sería lo sensato de hacer, no así el continuar instalando mesas de entre 40 a 60 personas.

El partido oficial ha informado que tendrá un congreso para fin de año, lo cual alegra porque según se entiende, los congresos en este tipo de partidos constituyen la excepción y no la regla. Pero una cosa son los partidos políticos de carácter permanente y otra los gobiernos, que tienen un período de tiempo claramente definido. Ahora que faltan tres años para las próximas elecciones, todos deberíamos poner lo mejor de cada quien para intentar mejorar la situación general del país, que está muy mal y la gente sufre. Voluntad ha habido, pero también malas decisiones y muy pobre ejecución.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.