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El Estado colombiano sí derrotó a la guerrilla

Un hombre de coraje a toda prueba y patriotismo ejemplar, derrotó a la guerrilla colombiana, con las armas de nuestro Ejército. Fue tan rotunda su victoria, que el país lo reconoce como “El Presidente de la Paz”

En la última de tus apasionantes colaboraciones radiales para “La Hora de la Verdad”, que ya merecen convertirse en libro, dijiste que “El Estado colombiano no pudo derrotar la guerrilla, aunque Álvaro Uribe la debilitó”. Dejemos de lado el mito y vamos a la historia.

La primera guerrilla se armó en Colombia como consecuencia del terrible 9 de abril de 1948, que desató la violencia que padecimos por más de cinco años y que costó, dicen, 300 mil muertos. El 9 de abril fue una barbaridad cometida por el comunismo internacional, con ocasión de la Conferencia Panamericana. El instrumento de esa atrocidad, el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, fue un gánster de las juventudes comunistas cubanas, un tal Fidel Castro. 

Las guerrillas que en ese momento se armaron, especialmente en los Llanos Orientales y el Tolima, se entregaron al Estado, representado entonces por el gobierno militar del general Gustavo Rojas Pinilla. Fue una entrega solemne y total, que abrió el camino a la paz que vivimos entre 1953 y 1959. Va la primera.

Lo primero que hizo Castro desde el poder, además de asesinar en el paredón a unos miles de tus compatriotas, fue adiestrar y armar guerrillas o bandoleros para asesinarnos en Colombia. No hay persona de nuestra edad que no recuerde con horror los nombres de Chispas, Desquite, Pedro Brincos, Mariachi, Sangrenegra y un jovencito a quien por su buena puntería llamaban Tirofijo.

Un hombre de coraje a toda prueba y patriotismo ejemplar, los derrotó con las armas de nuestro glorioso Ejército. Fue tan rotunda su victoria, que el país lo reconoce como “El Presidente de la Paz”. Recuerda bien su nombre: Guillermo León Valencia. Y va la segunda.

Castro no se dio por vencido y armó una nueva generación de guerrilleros ahí nacieron el ELN y el EPL. El primero, mucho más fuerte, fue vuelto trizas por el Ejército, comandado por un gran general llamado Álvaro Valencia Tovar. Al presidente López Michelsen no le bastó la aplastante victoria militar. Le dijeron que el ELN quería salir con dignidad de su derrota y pactar una entrega decorosa. Fue el anzuelo que mordió el presidente. Y ordenó que a los bandidos vencidos les dieran comida y ropa y armas para no parecer una tropa de mendigos harapientos. Y salieron para rearmarse y empezar de nuevo. Pero fue la tercera. Esa nueva generación por supuesto, armada y entrenada en Cuba, tenía un nuevo ingrediente, el M19, creado con rezagos comunistas, las FARC y un componente cristiano marxista. Vino otro presidente el liberal Julio César Turbay, quien los derrotó sin contemplaciones. Los que no cayeron quedaron en la cárcel. Va la cuarta.

Belisario Betancur les declaró la paz y los dejó salir de sus calabozos. Y empezó nuevas negociaciones, que incluían a las FARC, que ya no tenían el amparo cubano. El Muro de Berlín se había caído. ¿Lo recuerdas, Carlos Alberto?

El M19 pagó la gentileza de Belisario, con una de las mayores atrocidades que sufrió Colombia. El asalto al Palacio de Justicia, cumplido en asocio con Pablo Escobar, el siniestro hombre de la cocaína. Nueva movilización de tropas y nueva derrota para los bandidos. De los asaltantes no quedó uno solo. A los que estaban por fuera, tropa fugitiva, diezmada y vencida, se le hizo nuevo proceso de paz. No aprendemos. Amnistías e indultos inconstitucionales y camino franco para que llegaran a la Asamblea Constituyente y al Congreso y a los Ministerios y a las Alcaldías. ¡Y alguien dice que estamos ensayando por primera vez esta larga manera que tenemos de ser idiotas! Fue la quinta.

Aparecieron las FARC, ricas y poderosas. ¿Qué había pasado? Que se apuntaron a la cocaína, peor para Colombia que la Unión Soviética y los Castro. El nuestro no es un problema político. Es cuestión de narcotráfico. 

El presidente Pastrana lo intentó de nuevo. Y les entregó un territorio como el de Suiza. Y les abrió micrófonos y contuvo el Ejército. Y se tomaron medio país. 

En eso andábamos, cuando asumió la presidencia Álvaro Uribe Vélez. Que no debilitó a la guerrilla, sino que la destruyó, la volvió pedazos, la aniquiló. Fue la sexta. Y te la contaré la próxima semana, querido amigo. [©FIRMAS PRESS].

*Exministro de Colombia.