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Esperando en Comalapa

Este jueves fui al aeropuerto a esperar a dos hermanas que venían de EE.UU. para la celebración de mi cumpleaños. Como llegué temprano tuve tiempo para observar a la gente en la zona de espera.

Aquí se tiene la buena costumbre acudir al aeropuerto a esperar a los parientes y es emocionante observar las caras y lágrimas de alegría en los reencuentros familiares.

Se nota perfectamente quiénes vienen de negocios de Los Ángeles, San Francisco o Washinton, y los compatriotas que después muchos años vienen a reencontrarse con sus familias. Y también es interesante, ver personas mayores en silla de ruedas y a la par un mozo con el carro portaequipaje repleto de maletas con encargos y regalos para su hijos, nietos, familiares y vecinos.

Vi pick-ups hasta con 12 personas que llegaban a esperar a un tío, una hermana, el padre o el abuelo, que como Santa Claus, viene cargado de regalos. Y me imagino la alegría y ansiedades de los que vienen, cuando empiezan a comprar con cariño cada cosa para un niño, una niña, la mamá o el papá. Hablando con un señor mayor, me contó que su hija no había podido venir desde hace doce años y que viene con dos nietos, que él sólo conoce por fotos. Aunque nervioso, está contento porque estarán aquí diez días. ¡Los pasajes son muy caros! ¡fíjese, casi ochocientos dólares y si son cuatro! Mi hija no gana mucho y restando lo que envía todos los meses, se tienen que rebuscar para sobrevivir. En silencio me pregunté: ¿Bajarán algún día los pasajes? ¿Habrá algún día vuelos de bajo costo a El Salvador? ¡Es más económico ir de Los Ángeles a Frankfurt, que venir a El Salvador!

Bueno... pero al margen de las escenas emotivas en la sala de espera y buscando información de llegadas en el panel electrónico, observé que los vuelos, que supuestamente son de Avianca, porque TACA ya no existe y lo confirma la agresiva campaña publicitaria con una bella azafata y el eslogan "Es por ti", los vuelos los siguen anunciados como de TACA. También vi que el reloj que debiera indicar la hora oficial del aeropuerto, no funciona. Y mirando hacia arriba hay telarañas por todos lados.

Nadie niega que hace falta modernizar el aeropuerto, que la inversión es millonaria y mi deseo es que encuentren pronto la fuente de financiación para que tengamos un excelente aeropuerto.

Salió antes mi hermana que venía de San Francisco, que la proveniente de Los Ángeles, cuyo vuelo según lo anunciaban, llegaba primero.

Después de los abrazos del rencuentro, nos fuimos a desayunar a mi casa y yo como un niño, sigo ansioso por recibir los regalos que me han traído.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net