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¿Escenarios nuevos para carteles de la droga?

En los últimos meses El Salvador ha dado golpes certeros al narcotráfico, realizando varios decomisos importantes de cargamentos de cocaína, proporcionando un combate frontal a carteles internacionales de la droga. Encomiable trabajo ya que por ejemplo, el porcentaje estimado del comercio de drogas controladas por los carteles mexicanos se estima en más de $20 mil millones.

Mientras Estados Unidos siga siendo el principal destino de la cocaína producida en Suramérica, México continuará sirviendo como la ruta primaria de transbordo. La ruta entre México y Suramérica ha venido cambiando de forma clara y estos cambios han sido más pronunciados en Centroamérica, donde las organizaciones de narcotraficantes mexicanos han comenzado a depender cada vez más de las rutas de contrabando en tierra, ya que varios países de la región han intensificado la vigilancia y la interdicción de cargamentos aéreos y marítimos que transitan desde Suramérica a México.

En los años ochenta y noventa los narcotraficantes colombianos utilizaban las rutas de navegación a lo largo de un corredor en el Caribe para llegar directamente a los Estados Unidos. Sin embargo, como los Estados Unidos y otros países comenzaron a concentrar los esfuerzos de vigilancia y restricción a lo largo de ese corredor, el flujo de drogas hacia Estados Unidos dio un giro obligado hacia México, que sigue siendo la principal ruta de transbordo para la inmensa mayoría de la cocaína que entra a Estados Unidos.

Una serie de acontecimientos en varios países de Centroamérica plantearon a las organizaciones de tráfico de drogas, en particular los carteles mexicanos, que tratan cada vez más el establecer nuevas rutas de contrabando en tierra y mar, principalmente a través de Centroamérica, para los envíos de cocaína desde Sudamérica a México y su ulterior entrega en Estados Unidos.

Pero una combinación de carreteras en mal estado, cruces fronterizos frecuentes, inestables condiciones de seguridad y las organizaciones criminales locales, han presentado grandes desafíos logísticos a tal grado que los traficantes han optado por enviar la mayoría de sus cargamentos por vía marítima y por plataformas aéreas.

Los métodos asociados con el tráfico de drogas en Centroamérica se pueden dividir en tres categorías: contrabando por tierra, el tráfico marítimo del litoral y el tráfico aéreo de corto alcance.

Si bien cada uno de estos tres métodos implica un enfoque diferente para el contrabando de drogas, éstos comparten dos semejanzas importantes. Por un lado, los vehículos involucrados, ya sea que se trate de lanchas rápidas, pequeñas aeronaves o vehículos privados, que tienen una capacidad de carga limitada; lo que significa, que generalmente los envíos de cocaína se realizan en cantidades no superiores a unos pocos cientos de libras.

Mientras que las cantidades más pequeñas en los envíos más frecuentes significan más manipulación, también significa que se pierde menos cantidad de productos si se incautan. Más importante aún, cada uno de estos métodos en tierra requiere de una organización de tráfico de drogas y mantener una presencia dentro de Centroamérica.

Hay una gran variedad de organizaciones de narcotraficantes que operan en Centroamérica. Además de las más grandes pandillas locales como la 18 y MS-13, también hay presencia de organizaciones criminales extranjeras. Los narcotraficantes colombianos históricamente han sido ajenos a la región; sin embargo, las más poderosas organizaciones de traficantes tienen su sede en México y son abrumadoramente responsables de los repuntes en el contrabando de la región.

No hay garantía de que Centroamérica escape de represalias de los narcotraficantes mexicanos ante la eficacia de las últimas acciones de autoridades locales, pero lo que es motivo de preocupación, es que podamos ser, cada vez más, un campo de batalla de las guerras entre estos poderosos carteles.

*Colaborador de El Diario de Hoy.