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La epidemia electoral y la seguridad pública

Durante las últimas semanas, el ambiente del país ha cambiado. La diferencia es notable, como cuando se ingresa a la tóxica oficina de un fumador y se recibe el potente golpe de olor a tabaco, humo y cenizas que invade implacablemente los sentidos de cualquier visitante. La campaña electoral de los próximos comicios ha irrumpido con fuerza en el contexto nacional. La televisión y radio pasaron de transmitir su programación intercalada por comerciales, a insertar programas en medio de spots de campaña.

Hay quienes sostienen que este es un ciclo inevitable que se presenta antes de cada elección. Sin embargo, ahora todo parece ser más acentuado. Estamos ante la primera votación para elegir diputados y alcaldes en la que se permitirá el voto cruzado y por rostro. Esto implica, por supuesto, un giro en la forma en que los candidatos promocionan su imagen y sus propuestas. La lucha por espacios para transmitir sus mensajes es, en consecuencia, más cruenta que de costumbre. Todos buscan y explotan las oportunidades que tienen disponibles para conectarse con el electorado. Indudablemente, esto tiene mucho que ver con la epidemia de slogans, banners, meetings y anuncios, que satura hasta el último recoveco del país.

El escenario se complica aún más porque ganar o perder jamás ha representado costos y ganancias tan elevadas para la oposición y el oficialismo. Los resultados de la votación tienen el potencial de entregar el control total del aparato estatal, por primera vez, a una izquierda dirigida por veteranos comandantes guerrilleros, inamoviblemente comprometidos con conceptos ideológicos radicales, fundamentados en planteamientos marxistas-leninistas. Considerando la historia reciente de El Salvador, desde esta perspectiva, la importancia de las elecciones trasciende las fronteras nacionales.

Ningún contendiente se quiere quedar fuera. Todos los candidatos buscan acceder al electorado, difundir su mensaje y convencer a cuantos puedan de que les den su voto. Los canales televisivos y estaciones de radio han abierto espacios para que los aspirantes a diputado y alcalde comuniquen su visión del país y las propuestas para solucionar los problemas más críticos. La seguridad, ineludiblemente, es uno de los tópicos en los que se han concentrado los candidatos.

Los discursos de los contendientes se han enfocado en promesas, ofreciendo diferentes enfoques sobre cómo resolver la crisis delictual. Algunos, por ejemplo, se han comprometido a transformar los Cuerpos de Agentes Metropolitanos en monstruosos ejércitos de vigilantes. Otros han hablado de atraer inversión a las comunidades más afectadas para transformarlas en lugares pujantes en los que cometer delitos no sea atractivo. El espectro de propuestas presentadas, es amplio y contiene tanto medidas populistas de poco impacto práctico, como interesantes iniciativas que podrían tener un efecto significativo.

No obstante, en este escenario postregua, después de la perversa consolidación de alianzas entre malos políticos y cabecillas pandilleros, lastimosamente no he escuchado a ningún candidato condenar o pedir explicaciones en relación a la negociación entre el Estado y las pandillas, aceptada por el actual presidente. Generalmente, las pocas veces que se ha mencionado la temática, se discute como que si se está manipulando un peligroso explosivo. Ningún moderador de entrevistas o debates ha explorado a profundidad y de forma incisiva cuál es la visión de los contendientes en relación a este oscuro pacto y su estrategia para enfrentar la dinámica que heredó.

Conocer la posición de cada aspirante a alcalde y legislador sobre estos temas específicos, dará al electorado una mejor idea de a quién elegir para asegurarse que, cuando tomen posesión de sus puestos, exista voluntad política para atacar la criminalidad. Ninguna propuesta de solución, por más bonita que suene, tendrá los resultados deseados si los elegidos favorecen pactos con criminales. Este y otros tópicos relacionados a la seguridad pública se necesitan discutir ampliamente, ya que son cruciales para saber a quién elegir.

*Criminólogo.

@cponce_sv