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Entre guerras

En 2014, se conmemoraron varios hechos históricos cuyos efectos son contemporáneos, pues siguen latentes, entre ellos: el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial; una de las etapas más sangrientas de la Guerra Civil Española, v.gr. su fin, la muerte de Antonio Machado; el desembarco en Normandía (6 de junio de 1944) que marcó un "parteaguas" en las luchas que llevaron a la recuperación de Europa controlada por las manos de Hitler en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, etc.

También, recientemente, se ha celebrado la derrota de Hitler en el frente ruso. 70 años de la finalización de esa Segunda Guerra. Generalmente este tipo de celebraciones se produce cada diez años. Esta será la última vez que un número significativo de quienes fueron testigos asistirán a los actos. Tuve la oportunidad de compartir el tiempo con quienes fueron testigos de la Guerra Civil Española, incluso uno de ellos ha sido como de mi familia por muchos años y además contemplé a figuras vivientes de la II Guerra Mundial; participantes de esta gesta adornándose con vestidos militares de la época y cicatrices de la vida han recreado el sentimiento de lucha o de mera expectación. Captó mi atención apreciar la manera en que a ellos afloraba fácilmente el orgullo patrio o el afán de indignación combinado con el ánimo de la victoria por haber cumplido una misión, muy a pesar del transcurso de los años. Museos, barrios históricos, ciudades e iglesias reconstruidas piedra sobre piedra son todavía fieles pruebas del peso de la épica. Además, todavía se realizan reclamos por indemnizaciones debidas a daños derivados de tales actos y juicios penales contra criminales. Los horrores cometidos por el obrar humano y evidenciados en esos acontecimientos han permitido aprender solamente algunas lecciones. Las causas e insistimos sus efectos, marcados en el recuerdo de varias generaciones, no son hechos alejados hoy en día. El bipartidismo español y la crisis del estado de bienestar pueden encontrar sus antecedentes y nosotros una explicación comparativa con nuestra historia.

Se trazan las frecuencias de realidades paralelas del pasado y del presente en el horizonte de las relaciones internacionales: a causa de la guerra española se desenlazaron dos oleadas de exiliados españoles cuyo destino fue Latinoamérica, entre otros lugares y de las que se tiene herencia genética en nuestra tierra. TV española desde hace más de diez años aviva el recuerdo con programas y novelas. Lo mismo se ha pretendido y en otras veces alcanzado con nuestra guerra civil por conducto de emprendedores nacionales y extranjeros. El control por los recursos energéticos en el mundo de hoy, la presencia de potencias emergentes y la que ansía resurgir nos empuja hacia otro, ¡ojalá que no!, oscuro episodio humano.

Para ganar una batalla y hasta una guerra los detalles han sido importantes, v.gr. la alimentación de los soldados norteamericanos el día "D", del desembarco citado, condicionó negativamente su capacidad combativa. Entre nosotros, la actitud defensiva de nuestros policías y ejército también depende de una alimentación, vestido y estímulos apropiados.

En nuestro suelo se están fraguando y desatando varias luchas por espacios y por "derechos" sin obligaciones coligadas. Saltos de la guerra civil a la política, también entre la sociedad regular y la irregular que irrumpe con pretextos o se filtra subrepticiamente en aquélla. Los medios empleados son varios. Atentos.

*Colaborador de El Diario de Hoy.