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Entre el Fomilenio y el “Buen Vivir”, ¿usted qué prefiere?

Basta leer un par de páginas de la última Declaración del Foro de Sao Pablo, FSP, para comprender de dónde sacan los miembros del FMLN el discurso lleno de odio y confrontación que suelen repetir en cualquier sitio

Días después de observar la ceremonia de oficialización del inicio del Fomilenio II, aún resuena en mi mente el “¡Estoy contentísima!” exclamado por la embajadora de los Estados Unidos en el país, manifestando su felicidad por la oportunidad que nos dan para invertir en capital humano, infraestructura logística y clima de inversiones.

En contraste, hace poco más de un mes, una diputada del partido en el gobierno representando, como ella misma dijo, “a las y los parlamentarios del FMLN” llegó al senado mexicano a hablar de “oligarquías e imperialismo” y a unirse al último Foro de Sao Paulo (FSP), en representación de su partido --que es el que dirige el gobierno de la República-- a respaldar una declaración final en la que arremeten una vez más contra lo que ellos llaman “imperialismo”, al que incluso declaran: su enemigo principal.

Curiosas las palabras de la diputada en mención, al momento de explicar lo que para ellos, los miembros de su partido, representa el socialismo: “El parlamente (sic) de transformación, un cambio como una ruta hacia un socialismo, buen vivir decimos nosotros”.

Resulta verdaderamente preocupante la determinación con la que miembros del FMLN respaldan estos foros internacionales de la izquierda donde, a pesar de que se trata de países cultural y económicamente diferentes, todos salen con lo que se podría decir es el guión a seguir en sus respectivas naciones y no tiene que ver precisamente con el desarrollo de las mismas.

Basta leer un par de páginas de la última Declaración del FSP para comprender de dónde sacan los miembros del FMLN el discurso lleno de odio y confrontación que suelen repetir en cualquier sitio que les sea posible.

Declarar como enemigo principal al “imperialismo”, en clara alusión al gobierno norteamericano, cuando gracias a ellos El Salvador está frente a una clara opción de desarrollo, es sencillamente inaceptable.

Y es curioso cómo, apenas pasado el foro en cuestión, observamos que en la unificación del discurso político de quienes hoy gobiernan, comienzan a abundar palabras contra sus adversarios políticos y contra quienes ponen el capital que hace crecer al país, palabras y frases que, evidentemente, han salido de esa declaración.

En el párrafo dedicado a El Salvador, en la Declaración final del Foro de Sao Paulo, queda manifiesta la solidaridad de los participantes ante: “la campaña de desestabilización que impulsan la oligarquía y fuerzas golpistas locales y extranjeras en contra del gobierno del FMLN”.

Una declaración que no duda en referirse a una “contraofensiva global del imperialismo y de las derechas” donde, según ellos, existe una amplia gama de instrumentos dirigidos y coordinados por los Estados Unidos en contra de los países miembros de ese foro.

¿Cómo es posible que por un lado, el gobierno salvadoreño dé discursos de agradecimiento ante la aprobación del Fomilenio II y por otro lado firme documentos en los que se esclarece que el enemigo número uno de los que persiguen el socialismo es el mismo país que otorga tantos recursos a países como el nuestro?

El discurso de los admiradores del socialismo en El Salvador es obediente. Por eso podemos observarlos repetir el guión cuantas veces sea necesario y sin equivocarse. Pero me pregunto, cuándo veremos esa lealtad desmedida hacia lo que verdaderamente debería de interesarles, que es su propia Patria?

¿Cuándo comenzarán a mostrar un poco de coherencia entre sus actos y sus palabras? Porque hacerlo significa cultivar la confianza en los demás, sobre todo en aquellos que necesitamos como país para seguir creciendo.

¿Qué confianza pueden generar en los empresarios por ejemplo, las palabras de ataque del presidente de la República después de que les solicita invertir en El Salvador?

Un poco de coherencia no les vendría mal. La pregunta es: ¿Entre el Fomilenio y el “Buen Vivir”, usted qué prefiere?.

*Diputada.