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Enterrando la cabeza como avestruz

Este domingo de cada uno de nosotros depende quién dirigirá los destinos del país durante los próximos cinco años. La mayoría optará por ir a votar. Pocos de esta mayoría no han decidido ya por quién, pero lo harán. Sin embargo, hay algunos que optarán por quedarse en casa. De los que piensan que para ir a votar nulo, mejor no ir a votar. O de los que piensan que todos son la misma basura y no merecen el esfuerzo de cumplir con un derecho ciudadano. Se les olvida que también es una obligación ciudadana.

Es cierto que a veces a uno lo embarga tal hastío con la política que creemos que quedarnos en casa es lo más sabio y creemos que la abstención es el mejor mensaje para que todos estos políticos cambien. No hay cosa más absurda. Al jugar a la abstención o la anulación, precisamente permitimos que otros decidan por nosotros. Tenemos que optar por el país y votar de acuerdo a nuestra consciencia.

Los invito a ponerle coco a tu voto. No votes a ciegas. Vota con consciencia y explícitamente. En el pasado, yo he votado por muchos partidos políticos. En cada ocasión pienso detenidamente en lo que está en juego. Es diferente elegir a tu diputado, a tu alcalde o a tu presidente. Para diputado decidí muchas veces votar por aquellos que, a mi juicio, necesitaban salir del anonimato. Para alcalde de San Salvador he votado por el FMLN, aun cuando de antemano sabía que perdería, sólo porque creía que el país necesitaba tener una mejor percepción de su propia realidad política.

La última vez que hubo elecciones, voté en contra de Oscar Ortiz en Santa Tecla, porque me he sentido estafado como ciudadano. Resido en el municipio y me cobran tasas por servicios que nunca recibo. Pago por el mantenimiento de las luminarias de la calle, pero cuando se arruinan debo pagar para que las arreglen. Pago por el mantenimiento de las calles y en más de doce años nunca la alcaldía dirigida por el candidato Ortiz ha llegado a arreglarlas. No sirven los políticos que prometen inclusión y nunca atienden a sectores de su población.

No dejes que los demás elijan por vos. Sal y vota. Cumple con tu deber. Aprovecha tu derecho que todavía tienes. Hay países donde ya los ciudadanos han perdido este derecho y no pueden elegir a sus gobernantes. No sirve quedarse en casa. No sirve votar nulo. Debes elegir para luego exigir el cumplimiento de las promesas. No dejes que otros elijan por ti. La mayoría ganará, aunque claro debemos tener que estamos en un país dividido y que necesitamos de un liderazgo genuinamente incluyente para salir adelante.

Si prefieres enterrar la cabeza como avestruz, pronto te darás cuenta que has elegido mal. Otros habrán decidido por vos qué país tendremos, qué tipo de gobierno, si seguirá la corrupción en los liderazgos políticos. Pretender que podemos evitar el mal ignorándolo, es suicidio. ¡Y recuerda que quien te llevará adelante no es necesariamente quien te lo ofrece!

Como escribí el año pasado, la solución no es enterrar la cabeza como avestruz. No se vale no ir a votar. Todos debemos cumplir con esta obligación ciudadana haciendo uso de nuestro derecho. Debemos aceptar el reto, cada uno de nosotros, de elegir nuestro próximo presidente. No evadas, especialmente ahora, el reto de elegir vos.

*Columnista de El Diario de Hoy.