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Engaños y trampas

Durante 5 años en el poder, el FMLN ha manipulado la realidad para engañar al pueblo, haciéndole ver las cosas según su conveniencia, siendo una de sus armas la de satanizar palabras, cambiando su significado y convirtiéndolas en amenazante peligro para la paz y prosperidad de la nación, dos ejemplos más comunes: pueblo soberano y privatización.

Privatizar resulta un insulto, el mayor daño que pueda hacerse al país y al pueblo, pues su gobierno es el mejor administrador, el que mejores servicios presta, el que ha logrado erradicar la pobreza. Aunque la realidad es que la salud, la educación y el agua, son las instituciones que generan más críticas por el pésimo servicio que prestan. Y el peligro de privatizar estas tres instituciones, es la razón porque el Frente no da sus votos para reformar la Ley de Asocios Público Privados.

¿Funcionaba mejor ANTEL, que era del gobierno, que las diferentes empresas de telefonía hoy en manos privadas? ¿Cómo sería ANDA manejada por personal capacitado, comprometido a dar un excelente servicio, ante la amenaza de ser despedidos por ineficientes, en lugar del pésimo servicio que hoy recibimos, por funcionarios incapaces, nombrados por clientelismo partidario, y que han realizado pésimas gestiones en otras instituciones del sector público?

Como al partido rojo no le interesa el bienestar del pueblo, sino su permanencia en el poder y el enriquecimiento creciente de sus miembros, no reconoce que la privatización es la medida que están tomando la mayoría de países del mundo en creciente desarrollo: Brasil sus aeropuertos, México el petróleo, luego de años de deplorable gestión de la estatal PEMEX y de un poderoso sindicato corrupto y muchos otros países en Europa y Latinoamérica.

Otra expresión manipulada para beneficio del partido rojo y de sus cómplices, es la soberanía: Como somos un país soberano, la concesión de la geotermia es una amenaza. ¿Creerán que en manos privadas, el concesionario puede llevarse el vapor que enriquece el subsuelo salvadoreño? Que es evidente que el Estado no tiene ni la capacidad, experiencia, ni recursos como para emprender esa tarea que requiere una millonaria inversión en equipo y personal especializado.

La triste experiencia del abandonado Puerto de Cutuco, que por defender nuestra soberanía, no fue concesionado a las muchas empresas de primer nivel que lo solicitaban, porque a los diputados del Frente les pareció que la participación salvadoreña debía ser infinitamente superior a la de la empresa, al no tener ni idea de la altísima inversión que esto suponía, muy por encima de la capacidad del Estado. Santiago Flores (FMLN) insiste en que "no se puede permitir que se obligue a tomar acuerdos cuando este Estado es soberano" y Francisco Merino (PCN) se queja del "trato poco diplomático que el FOMILENIO II da a El Salvador, al pretender poner de rodillas a la legislatura a cambio de esta donación, que es conculcar los derechos soberanos de los salvadoreños". Olvida que quien paga la fiesta, escoge la música.

Si no abrimos los ojos ante tantos engaños y trampas, seguiremos en el atraso defendiendo una errada soberanía al imitar a Venezuela rechazando la privatización, que nos mantiene en los últimos lugares de desarrollo. Cito una simpática frase atribuida a Facundo Cabral: "Mi abuelo era un hombre muy valiente, que sólo le tenía miedo a los idiotas. Al preguntarle por qué, me respondió: 'Porque son muchos, y al ser mayoría, ganan y tienen hasta el poder de elegir al Presidente'". Ojalá estemos a tiempo de que no se cumpla en nosotros esta maldición.

*Columnista de El Diario de Hoy.