Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Si te engañan una vez...

Admiro a quienes hacen una permanente evaluación de nuestra situación política. Los admiro, porque se requiere de una infinita dosis de paciencia y autocontrol para soportar las posiciones de muchísimos de nuestros funcionarios. Y entre ellos se distingue, con creces y no precisamente por su buena actitud, el actual presidente de la Asamblea Legislativa. Imagino que, sabiendo ya que se despide de su privilegiada situación, ha decidido "saltarse la barda" en cuanta oportunidad se le presenta. Sigfrido Reyes puede jactarse de haber contribuido generosamente a desprestigiar aún más a la clase política a los ojos de la población, harta ya de tanta ineptitud, soberbia, falta de decencia y exceso de desvergüenza. No sabemos qué nos recetará en los meses que todavía faltan para que termine su período, pero podemos estar seguros de que no será nada bueno.

Por supuesto que hay cosas que, por muy presidente de la Asamblea que sea, Sigfrido Reyes no puede hacerlas solito, requiere del acompañamiento de sus compañeros efemelenistas y, más aún, de los "arrimados" que, sin análisis ni conciencia, votan alegremente con solo percibir alguna señita. De allí la vital importancia de las elecciones del 1 de marzo de 2015: porque esa es la gran oportunidad (y, posiblemente la última) para sacar de ese recinto a los diputados que nos representan indignamente.

El voto por cara nos permite escoger a aquellos en quienes confiamos, a quienes consideramos capaces, honestos, patriotas y con deseos de trabajar mucho por nuestro país; además, el militar bajo una bandera nos indica que deberán compartir esa ideología. Por supuesto, me refiero al "deber ser", porque desafortunadamente ya nos hemos equivocado en otras ocasiones, votando por personas que no lo merecían. Pero ahora no podemos fallar; recordemos la máxima que nos enseñaron nuestros abuelos: "si te engañan una vez, es culpa del que te engañó; si te engañan otra vez, es culpa tuya".

Hay muchos diputados que tratarán de reelegirse por enésima vez; una gran suerte, porque ya los conocemos, así que podremos votarles o rechazarles con conocimiento de causa. Y también hay muchas caras nuevas, a estos deberemos escudriñarles, conocerles, informarnos y definir si les confiaremos el futuro de nuestra Patria. Dado que hay muchos jóvenes entre ellos, pienso que sí, que merecen una curul, puesto que legislarán para su futuro y el de sus hijos y nietos, posiblemente con mayor visión de lo que muchos "antiguos" podrían hacerlo. Es muy importante hacer equipo entre juventud y experiencia, pero es crucial que, sin importar su edad, elijamos a quienes velen por nuestro país y defiendan nuestros principios democráticos, republicanos y cristianos.

Necesitamos fundamentos firmes y sólidos para regir nuestra sociedad, no más pusilánimes ni "transfugables"; esos, que regresen a sus casas y aprendan a vivir de lo que produzcan con el sudor de su frente, no a costillas nuestras.

Tenemos un Presidente de la República incalificable, pero tiene tras de sí un partido grande y peligroso, que va apoderándose de nuestras instituciones a pasos agigantados. De allí que es imperativo contar con una oposición fuerte, pero también prudente, sabia y congruente, que le marque el paso al Ejecutivo. Elegir a las personas adecuadas para ello, es nuestra responsabilidad. Si de nuevo nos engañan, no le echemos la culpa a nadie: será nuestra y, ¡pobrecito El Salvador!