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De encuestas y de la campaña

Las campañas electorales, dicen algunos estrategas políticos, son como la aviación: una vez "se despega" hay que manejarse según indiquen los instrumentos de navegación que, para el caso de las campañas políticas, equivale a decir validar estrategia con las cifras que muestren las encuestas y, en general, con los diferentes hallazgos que resulten en las investigaciones de opinión pública; investigaciones propias, en las que crea cada uno de los equipos de campaña. Porque hay investigaciones de investigaciones de la opinión pública y lo menos que puede tener un comando de campaña serio son los adecuados "instrumentos de navegación", para disminuir la posibilidad de cometer grandes errores.

Dicho lo anterior, semana de encuestas es la que nos viene debido a los plazos establecidos en la legislación electoral. Hasta las mediciones dadas a conocer en diciembre, lo que han venido mostrando las encuestas serias es que hay una lucha cerrada entre los dos principales partidos políticos, ARENA y FMLN; que habrá una segunda vuelta y que en este hipotético escenario, el candidato de la oposición llevaría una mayor ventaja para ganar en ese escenario. Spot por spot, cuña por cuña en los medios electrónicos, poste por poste a nivel territorial, así de disputada se encuentra esta campaña, en la que paradójicamente los temas que más le importan a la gente sólo se tocan de manera superficial.

El oficialismo, con todos sus recursos económicos, ha tenido estrategia clara durante toda la campaña: no exponer a su candidato a situaciones adversas, buscando suavizarle la imagen a través de la publicidad televisiva, con tres campañas al aire al unísono: la de la marca FMLN, la de Alba y la de Funes, que es quien ha venido realizando la campaña de ataque contra la oposición.

ARENA, que sorprendentemente se recuperó en las elecciones de marzo de 2012 luego de haber perdido el Ejecutivo en 2009, tiene menos recursos económicos que el oficialismo y su desempeño electoral en esta campaña ha tenido altos y bajos. Su apuesta hasta este inicio de año ha quedado clara: la seguridad.

Siendo la inseguridad el principal problema del país, el que tanto dolor y luto causa a la familia salvadoreña, íntimamente vinculado a la toma de riesgos y a la inversión económica, a la creación de empleos y al crecimiento económico --sin lo cual se cercenan las oportunidades que tanto requiere la gente en nuestro país--, a mí me parece que si sobre estos temas se centrara el debate, gana la oposición, por lo que el oficialismo apela de nuevo a la emoción del cambio que hace cinco años levantó. Y a tratar de dominar la agenda mediática para mantener alejados los temas adversos, haciendo del ataque la mejor defensa, como se dice en el mundo del fútbol.

Dicen los que saben de campañas políticas que las segundas vueltas son diferentes a las primeras. En nuestro caso habría cinco semanas entre una primera y una eventual segunda vuelta.

Quizá la oposición piense que le funcionará mejor el tema del chavismo en una segunda vuelta, quizá; porque además de la realidad cotidiana que vivimos los salvadoreños en términos de inseguridad y de crisis económica, si en algo no han variado las encuestas a través de los años es que la mayoría de nosotros no queremos vivir bajo un régimen chavista que coarte nuestras libertades ni que sea Venezuela "el faro que nos ilumine".

Veremos qué sucederá en estas próximas semanas hacia el 2 de febrero.

*Director Editorial de El Diario de Hoy