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Un encuentro maravilloso

Paz interior. Recogimiento. Agradecimiento. Esas son las sensaciones que evoca mi mente al recordar mi visita el pasado 5 de febrero a los salones del Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano. Y es que el estar ahí, invita justamente a eso.

La oportunidad de estar en esos salones ,se dio dentro del marco de la firma de adhesión de varias empresas al proyecto educativo de promoción de valores que promueve la organización SCHOLAS, fundada por el Papa Francisco y que pretende ser una réplica a nivel mundial de lo que él hizo como Arzobispo en Buenos Aires junto a su buen amigo, teólogo y educador don José María del Corral, ahora Director Mundial de Scholas.org , ente educativo cuya misión es crear una red de escuelas alrededor del mundo conectadas por la tecnología, el deporte , el arte y los valores. Una red incluyente, sin distinción de capacidades individuales, cultura, nacionalidad o religión.

El acto formal de firmas de las diferentes empresas y periódicos se realizó en el Salón Paulo VI, con la famosa escultura La Resurrección de fondo. A continuación, pasábamos los asistentes al Salón del Sínodo, donde escucharíamos y conoceríamos a Su Santidad el Papa Francisco, quien llevaría a cabo una teleconferencia con 7 niños alrededor del mundo, beneficiados por el programa Scholas y con capacidades especiales. Todos esperábamos la llegada del Papa con ansiedad, nerviosismo y emoción.

Su Santidad hizo su ingreso al salón bastante pensativo, se sentó frente a nosotros, saludó a los que estaban en la mesa principal y comenzó la teleconferencia con los niños. Cada niño, con su capacidad especial y diferente, se presentó con el Papa, le contó un poquito de él o ella y le hizo una pregunta. Fue maravilloso ver el cambio de pensativo a entusiasmado y escucharle contestar cada pregunta de estos pequeños. Tal vez por hablar nuestro idioma, por usar el lenguaje que todos usamos, lo sentí un Papa muy cercano, receptivo y jovial. Un Papa que vive en nuestro mundo y lo conoce. Un Papa que es un educador de corazón.

Al final de la teleconferencia le preguntaron cuál sería su mensaje a los jóvenes del mundo y él dijo: Jóvenes, todos ustedes tienen una caja... y adentro hay un tesoro guardado. El trabajo de ustedes es abrir la caja y sacar el tesoro, descubrirlo y compartirlo. Cada uno de nosotros tiene un tesoro. Si lo guardamos quedara ahí, si lo compartimos con los demás, el tesoro se multiplicara con los tesoros de los demás. Lo que les quiero decir es que no escondan el tesoro que cada uno tiene. Compártanlo. La vida es un tesoro y vale la pena vivirla.

Un representante de cada empresa que firmó el convenio de adhesión a la divulgación de valores, tuvimos la oportunidad uno a uno, de saludarlo personalmente. Le dije con mucha emoción que era un honor y una bendición conocerle y llevar conmigo el cariño de todos los salvadoreños. Inmediatamente él me dijo: El Salvador! … Qué Alegría… Pronto tendrán un beato salvadoreño...!

¿Qué me impresionó del Papa Francisco? Su sencillez, su cercanía, su sonrisa a pesar del cansancio, su espontaneidad, su sabiduría, su fe, su amor al prójimo y a la Iglesia que iluminada por el Espíritu Santo lo eligió para guiarnos.

*Colaboradora de El Diario de Hoy.