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Empujemos la vaca al barranco

El Salvador es un país pobre, expuesto a catástrofes naturales y, además, con muchos desafíos; desafíos que pueden ser vencidos si tenemos la actitud correcta para afrontar los distintos temas

Escuché la historia de “la vaca” gracias a una persona a quien quiero, respeto y admiro mucho. La historia relata la caminata por la montaña de un maestro y su discípulo, quienes luego de avistar una humilde casa deciden tocar la puerta para intercambiar opiniones con sus habitantes; en aquella casa vivían ocho  personas quienes se mantenían gracias al alimento que les producía una enflaquecida vaca. Luego de un rato, los visitantes deciden marcharse para luego el maestro ordenar al joven que “agarrara la vaca y la empujara por el barranco”. Sorprendido, triste, decepcionado pero obediente, el joven hizo lo que le ordenó su maestro. 

Meses más tarde, el viejo maestro y su joven discípulo regresaron al mismo lugar, pero sobre aquella casucha se levantaba una casa grande y recién construida. El joven pensó que sus antiguos habitantes habían abandonado el lugar, pero su sorpresa fue mayor cuando, tras acercarse a la casa y preguntar sobre sus habitantes descubrió que aquellas personas eran las mismas: habían cambiado y mejorado su situación económica. El joven preguntó al padre las razones del cambio y éste le contó que hacía un año habían perdido su único medio de subsistencia, que era la vaca, y como al principio su primera reacción fue de desesperación y angustia. Pero luego se dieron cuenta de que, a menos que hicieran algo, su supervivencia se vería afectada. Así empezaron a sembrar, y la improvisada granja empezó a producir más de lo que necesitaban para vivir, por lo que empezaron a vender lo cosechado primero a sus vecinos y luego en el pueblo, obteniendo el dinero suficiente para vestirse mejor y arreglar su casa. El joven entendió la lección que quiso enseñarle su maestro: aquella familia vivía de modo conformista y la vaca era una cadena para ellos que no les permitía crecer. 

Debemos entender que cuando se tiene poco, lo poco que tenemos se convierte en un castigo, ya que no nos permite buscar más. No somos felices con ello, pero tampoco somos totalmente miserables. Estamos frustrados con la vida que llevamos más no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Se comprende lo trágico de esta situación? Es un tema de ACTITUD, sobre todo cuando aparecen personas oportunistas fomentando el odio a través de generar envidia cuando otra persona tiene más, tiene éxito o es feliz; lo triste es que ciegamente muchos les siguen la corriente. 

El Salvador es un país pobre, expuesto a catástrofes naturales y, además, con muchos desafíos; desafíos que pueden ser vencidos si tenemos la actitud correcta para afrontar con seriedad y juntos los distintos temas. La historia nos deja enormes enseñanzas: Alemania y Japón, por ejemplo, quedaron destrozados y en la ruina total después de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué es lo que ha hecho que años después estas dos naciones estén a la cabeza de la lista de las naciones más industrializadas y reconocidas como potencias?  Detrás del éxito de una persona, familia o nación, existe un mar de fracasos, sacrificios, buenos hábitos, persistencia, trabajo duro y dedicación. Una sociedad acostumbrada a que le regalen el pescado y que no entienda que lo importante es aprender a pescar, está destinada a fracasar. Muchos de nosotros tenemos vacas en nuestras vidas: Ideas, complejos, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades; oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos empujado al barranco a nuestras vacas.

Deja de esperar que las cosas pasen. ¡Sal afuera y haz que pasen!.

*Colaborador de El Diario de Hoy.