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Empresarios, buseros y motoristas

En su columna en un suplemento dominical, el escritor Manlio Argueta comenta una plática que sostuvo con un motorista de bus, y que transcribo literalmente: "El usuario no entiende nuestros problemas. Entregamos a las 9 de la noche, incluyendo rendición de cuentas. Hay que ir a dejar el bus en un parqueo especial. El problema es cómo regresamos a casa, más o menos entre 10:30 y 11 de la noche, depende del lugar donde vivamos. Y hay que levantarse a las 3:30 de la madrugada para dirigirse de nuevo al parqueo y al depósito privado de gasolina del empresario autobusero. Si tiene 100 buses, hay que hacer cola para llenar el tanque y llegar lo más temprano para ser los primeros de la cola y salir a tiempo para la primera carrera. Ustedes nos achacan de poner música ruidosa o que arrancamos antes de que el pasajero traspase el trompo infernal. Es que la rutina nos droga, nos pone locos. (...) Pasamos sentados en el cacharro 12 horas diarias, los riñones e hígado nos llevan temprano a la tumba. El cansancio, el aburrimiento y la responsabilidad corrompen nuestra paciencia…" Y los minutos perdidos, hay que reponerlos partiendo a velocidades homicidas, sin que nadie los alcance, porque el empresario les da un tiempo: si no lo cumplen, les descuenta de su sueldo miserable. Si este panorama es real, los propietarios de la chatarra no merecen el honroso título de empresarios, ya que se comportan como dueños de esclavos o capataces.

Ante el prolongado conflicto del transporte público, no se sabe quiénes son responsables del maltrato al usuario, de las pésimas condiciones de las unidades, del rechazo al seguro obligatorio. Se dice que los propietarios alquilan las unidades a los motoristas, quienes tienen que entregar una cantidad de dinero al final del día, por lo que no respetan ninguna ley de tránsito con tal de llenar su cuota. Otra versión es que los propietarios cobran subsidio hasta por unidades que hace años no están en circulación, mientras se lamentan de lo malo que está el negocio. ¿Serán ciertas estas versiones?

La realidad es que cuando el Presidente Flores les quitó el subsidio, ninguno quebró, aunque protestaron contra la medida, hasta que Saca la revertió. Y jamás cumplieron con las promesas de mejorar el sistema, pero exigiendo siempre el subsidio, ya que han contado con influyentes representantes del gremio, en altos puestos políticos.

Sobre el particular, en un artículo de opinión, Luis Laínez recuerda que Elizardo González Lovo, dirigía como diputado la comisión de obras públicas y transporte, a pesar de que la Constitución prohíbe que los concesionarios del Estado sean parlamentarios. Que Genaro Ramírez fue candidato a la vicepresidencia, y Catalino Miranda anduvo con ARENA y luego en el PP de Orlando Arévalo. Excelentes conectes que les han permitido inmunidad, impunidad y jugosas ganancias.

Hoy, que se han incorporado a la mesa de diálogo, y aconsejados por su conocido abogado, prometen un sistema de transporte preferencial, con subsidio completo, y agradecen al Altísimo por haber triunfado la justicia, es oportuno preguntarse si no sería más justo que ellos cobraran la tarifa técnica, y el Gobierno otorgara el subsidio directamente a los usuarios, mediante una tarjeta o un sistema similar. Las soluciones abundan, ya que hay cantidades de estudios realizados por verdaderos especialistas extranjeros, que por razones de conveniencia, duermen el sueño de los justos, porque lesiona los intereses de particulares, que jamás han pensado en el bien común. ¿Hasta cuándo seguirán abusando de nuestra paciencia?

* Columnista de El Diario de Hoy.