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La elección de un nuevo líder

El jueves, a la una de la tarde, entró en vigor la renuncia del Papa Benedicto XVI y los más de mil ciento sesenta millones de católicos estaremos sin el líder espiritual y dirigente de la organización de la Iglesia Católica en todo el mundo, hasta que haya "humo blanco". Así como nuestra generación es testigo de grandes saltos tecnológicos y avances científicos en la medicina, las comunicaciones y la exploración del universo, lo es también de acontecimientos tan importantes e imprevistos, como la renuncia del Papa por razones de salud.

Pues bien, imagino que para elegir al nuevo Papa como máximo responsable de la Iglesia Católica, presidente del Vaticano, responsable de uno de los grandes poderes económicos del mundo, dirigente de todas las organizaciones de acción católica educativas y caritativas en los cinco continentes y de todas las órdenes religiosas católicas, los cardenales que conforman el Cónclave, ya tienen el perfil ideal, para que la Iglesia Católica en el próximo papado, dé un salto cualitativo y supere las circunstancias que atraviesa y tiene que afrontar.

Por ejemplo, la pérdida de feligreses, que deciden pasar del catolicismo a las iglesias evangélicas y los muchos que se están volviendo ateos. La falta de interés de la juventud por la espiritualidad y su cuestionamiento a la Iglesia Católica. La falta de jóvenes que se dediquen al sacerdocio, la evangelización, las misiones y la educación católica. El crecimiento de la delincuencia y la decadencia de los valores fundamentales de la familia.

El problema social que crean los sacerdotes que abusan de menores y la confianza con el manejo del poder económico y la riquezas del Vaticano.

Yo creo en el cielo al que se van las almas y me lo imaginaba como un lugar más arriba de la estratosfera. "Jesús resucitado subió a los cielos". Desde el inicio de los viajes al espacio y que el telescopio Hubble envía imágenes de estrellas a muchos millones de años luz, sigo preguntándome dónde estará el cielo.

Pero además, es una realidad el aborto deseado y no deseado, la incondicional y necesaria regulación del crecimiento poblacional, los movimientos homosexuales, la necesidad del divorcio por falta de entendimiento y otra serie de asuntos que por el bien de la humanidad y la paz o la contienda, con que debemos afrontar el catolicismo, debiera resolver el próximo Papa.

Visto así, me imagino el reto del Cónclave de cardenales para elegir al "hombre" que será "Papa", que tenga la personalidad, la experiencia, la formación, la diplomacia, la sensibilidad y la valentía para ordenar y hacer crecer la Iglesia Católica. Desde aquí y desde ya, que Dios les ilumine para que sea pronto.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.

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