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Un ejemplo claro de agenda-setting, la disputa Funes-Flores

El concepto, tal como dice Raquel Rodríguez Díaz, en su libro "Teoría de la agenda-setting", no se limita al anglicismo que se refiere al conjunto de temas seleccionados para formar parte de un índice o agenda que tienen los medios de comunicación para influir a su público. La llamada agenda-setting es la teoría que explica cómo los medios informativos, y en general los operadores de opinión pública, ejercen influencia en las audiencias mediante los temas considerados de mayor relevancia. Como lo sostiene Rodríguez Díaz: "el medio de comunicación no determina al público qué es lo que éste tiene que pensar u opinar sobre un hecho aunque sí decida cuáles son las cuestiones que van a estar en el candelero o en la opinión pública… el término agenda se acuña en un sentido metafórico para expresar cómo las agendas o temas considerados relevantes por los medios pasan a ser subrayados también en las agendas de la audiencia".

Sin profundizar sobre el asunto, permítanme agregar una idea más: los temas de la agenda "no son invento de una mente maquiavélica" sino que se trata de procesos sociales en los que, por un lado, se mezclan la agenda de los mismos medios, la agenda de la política y, especialmente, la agenda del público; por otro lado, en este proceso, sin duda, y por eso hay campañas de propaganda política, cada partido en contienda, busca posicionar su punto de vista, su postura, imponer su agenda partidaria de cara a la búsqueda del voto ciudadano.

En este sentido, y esto me da pie a entrar en materia, tanto ARENA, como el FMLN y UNIDAD, por citar sólo a los tres principales partidos en contienda. De estos únicamente los dos primeros disputarían la silla presidencial en segunda vuelta, tal como coinciden en señalar las encuestas de opinión. Ambos tratan de poner, colocar, establecer, la agenda sobre los temas que interesan a la población pero que son tratados desde su particular ideología, estilo y estrategia de campaña propagandística.

Un ejemplo claro y contundente de lo que es la agenda-setting en política tiene que ver con el enfrentamiento Funes-Flores, impuesto en la agenda nacional desde hace varias semanas por el mismo presidente de la República; sin duda, lo de los diez millones de dólares donados por China Taiwán, caso fundado supuestamente a partir de un informe dado por una entidad estadounidense que pedía información sobre ciertas transacciones financieras internacionales, cumple a cabalidad con la intención de ser un tema de relevancia nacional, relacionado con la campaña electoral que, a todas luces, favorece a un partido político y perjudica a otro y que busca influir en los votantes.

A pesar de que el Presidente diga una y otra vez que su intención es esclarecer el destino que tuvieron esos diez millones de dólares, lo cierto es que ha movido a todo el aparato estatal en torno a esta temática con la finalidad de favorecer al FMLN en su campaña política.

El tema ha entrado a la agenda nacional y ha movido no sólo a la Asamblea Legislativa, que ha intervenido a través de la formación de una comisión especial, sino también a la Fiscalía que ha tenido que destinar recursos y pensamiento al tema y, por supuesto, a los medios de comunicación que se vieron obligados a recoger las cinco versiones dadas por Funes y las idas y venidas de la cadena de funcionarios entrevistados, así como los "opinadores" de uno y otro bando emitiendo sesudos comentarios de un caso montado sobre la filtración de un supuesto documento interno de una institución estadounidense.

La denuncia de los diez millones hay que verla encadenada con las denuncias de corrupción de los 20 años de ARENA, pregonadas a diestro y siniestro durante los cuatro años y medio del gobierno de Funes.

La ineficiencia del gobierno actual, la incapacidad para resolver los problemas esenciales del país, incluso el derecho que tienen los salvadoreños para que se haga justicia y los que han malversado fondos del Estado pueden ser llevados a los tribunales y recibir el merecido castigo, pero han quedado en segundo plano porque pareciera que lo importante es la denuncia, el escándalo sobre hechos de corrupción para que los ciudadanos se indignen y voten por el partido en el gobierno.

En pocas palabras, nuevas prácticas políticas, no hemos experimentado un cambio de fondo con este gobierno. Sólo ha sido más de lo mismo.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com