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El Efecto Flynn

Quizá usted no haya oído hablar del Efecto Flynn como tal, sin embargo probablemente sí ha oído el dato recitado y comentado empíricamente por abuelos y padres que "los niños son cada vez más inteligentes" o como se diría en términos salvadoreños: "Los cipotes son cada vez más vivos". Esta es precisamente la definición del Efecto Flynn, nombrado así por el investigador neozelandés James Robert Flynn, quien determinó que existe una tendencia al ascenso continuo del potencial intelectual, medido año por año o década por década.

A medida que pasaba el tiempo este potencial intelectual, determinado por el llamado coeficiente intelectual y cuyo promedio se estima en 100, tiene la posibilidad de aumentar con cada año que pasa; como en muchas ocasiones estos incrementos son pequeños se tiende a usar la medición por décadas.

Este fenómeno sucede en la mayor parte del mundo, aun cuando las tasas de incremento varían ampliamente de lugar en lugar. Paradójicamente los países del primer mundo tienen un ascenso menor que los del tercer mundo, así es cómo se estima que en Estados Unidos ha habido un crecimiento de 3 puntos de coeficiente intelectual en 10 años; España y Holanda comparten un total de 7 puntos por cada década y Kenia asciende un punto por año, el más alto registrado.

Cómo deben ser vistos estos datos: si en el año 2010 el potencial promedio del coeficiente intelectual en niños nacidos en Kenia se estimaba en 100, diez años después, es decir, en el año 2020, el potencial promedio de coeficiente intelectual en estos niños sería de 110. En general esto no debe entenderse literalmente como que los "niños nacen más inteligentes".

El Efecto Flynn mide una tendencia de ascenso del potencial de inteligencia, de esta manera si no se cumplen algunos requisitos este efecto no se dará. Además, puesto que se define como una tendencia de ascenso no es una medición puntual al momento de nacer, sino a través de los primeros años de vida.

Entre las explicaciones probables de este fenómeno se han mencionado una mejor nutrición, la conformación de familias más pequeñas con mayor posibilidad de educación y el descenso en la contaminación, especialmente la producida por plomo. Este último dato es importante, pues desde que se utiliza gasolina sin plomo, los coeficientes intelectuales han crecido hasta 6 puntos en los niños que habitan dichos países.

Aunque los estudiosos de este efecto manifiestan que los elementos más relevantes en la explicación de este fenómeno deben buscarse en la influencia de mejores tratamientos médicos y nutricionales durante el embarazo. Esto explicaría por qué hay un mayor aumento en países del tercer mundo, puesto que en algunos de estos lugares ha habido comparativamente mayores cambios.

Por el momento no disponemos de datos sobre el Efecto Flynn en nuestro país, sin embargo, lo que sí es lamentable es que teniendo cada año niños que nacen con potenciales de inteligencia superior a las generaciones que les preceden, estos tengan cada vez menos oportunidades para desarrollarse. Una triste realidad que nos compete cambiar.

*Dr. en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com