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¿Le duele votar? Entonces, esto es para usted

En 2014 compiten caras conocidas y por tanto, a diferencia del pasado, existe más certidumbre sobre el actuar de cada candidato en caso de resultar electo. ¿Qué tienen en común las elecciones de 2004 y 2009? Dos características. Primero: en ambas elecciones, los ganadores fueron "outsiders" o personas sin trayectoria en partidos políticos o en el gobierno, Antonio Saca y Mauricio Funes. Segundo: en ambas elecciones, los perdedores provenían de la militancia partidaria y de la función pública, Schafik Handal y Rodrigo Ávila. Esta tendencia puede haber ocurrido, en buena medida, por el desánimo ante partidos desgastados y la esperanza ante figuras frescas y ajenas a la política. No obstante lo anterior, de estos "outsiders" podía esperarse cualquier conducta, precisamente, porque nunca habían ejercido el poder. Ahora, la dinámica es otra.

Del "platicadero" disfrazado de debate aún se destila desconcierto, enojo y frustración en el ambiente. Y con ese olor vienen afirmaciones demoledoras: "ninguno me convence, mejor ni voto o voto nulo". Sin embargo, no da igual quién gane. Ya se sabe quién fue Antonio Saca como presidente, Sánchez Cerén como ministro de Educación y diputado y Norman Quijano como alcalde y diputado. Quizá cada una de estas caras no represente un futuro ideal, pero sí distinto en cuanto a las ideas que predominan, los círculos de poder y las formas de gobernar. En términos ideológicos y al menos en el papel, Sánchez Cerén defiende un mayor rol del Estado en la economía. En su programa de gobierno establece el control de precios en ciertos mercados (medidas 196, 201 y 296, por mencionar algunas) y en su último libro propone el ingreso al Alba, bloque integrado por Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y Cuba, entre otros (página 121 de "El país que quiero. 2014: Elecciones presidenciales en El Salvador"). Por su parte y siempre en el papel, Norman Quijano promueve el libre mercado y justifica la intervención del Estado cuando este falla, además de plantear una asociación con la Alianza del Pacífico iniciada por Chile, Colombia, México y Perú (propuesta 160). Respecto a Antonio Saca, es más difícil ubicarlo ideológicamente. Él mismo ha expresado su rechazo a "lo ideológico" y se ha centrado en propuestas sectoriales: clases de inglés asalariadas para jóvenes, préstamos para mujeres, pensiones más altas para jubilados, etc.

En términos de los círculos de poder, el tema no es menos relevante. Quienes rodean al candidato --partidos, movimientos y élites-- también inciden en un eventual gobierno. De hecho, estos círculos no sólo sirven de trampolín para acceder al poder, también funcionan como mecanismos de mediación y rendición de cuentas. Quien menos presenta un colectivo estructurado y definido es el expresidente Saca y el mensaje "Tony Saca es Unidad" lo confirma. Los partidos de Unidad (PCN, PDC y GANA) siempre han sido aliados del presidente de turno y no muestran una plataforma programática clara. En cuanto a los partidos grandes, se conoce su actuar en las últimas décadas --aciertos y desaciertos-- y las élites económicas afines.

En términos de gobernar, todos se han resistido, en mayor o menor medida, a ser controlados por jueces independientes; todos tienen deudas con la institucionalidad, la transparencia y el combate a la corrupción, y todos han faltado a sus ideologías. El FMLN ha abandonado el sentido social de la izquierda con programas de gobierno que no atienden el fondo de la pobreza, mientras que ARENA ha ignorado el libre mercado en varios de sus planteamientos y decisiones legislativas. Y qué decir del estado de la criminalidad, las obras inconclusas y la inauguración del personalismo caudillista en la administración de Saca…

Ciudadano, usted tiene razón cuando las ofertas electorales lo desalientan de votar. Pero también fíjese en un elemento diferenciador de esta elección: usted ya conoce quién es quién y el marketing político de esta campaña de sonrisas no borra las acciones del pasado de estos candidatos y de sus proyectos políticos. Con su voto no surgirá una mejor clase política -ni tampoco va a surgir con que se quede en su casa o con anularlo, eso se construye con ciudadanos activos y vigilantes- pero sí es con su voto que se definirá quién gobernará el país hasta 2019 y ese resultado afectará su futuro y el de su familia. No se resigne. No deje de participar. Aunque duela, vote.

*Colaborador de El Diario de Hoy

@Guillermo_MC_