Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Dudas y desperdicio

El jueves 19 de marzo, a las 8:30 pm., cuando escribía este artículo, de las 10,621 actas aún estaban pendientes 492, el 4.63 % según la página web del TSE. Espero que hoy domingo 22 de marzo, tres semanas después de las elecciones, ya sepamos el resultado final y además, se hayan abierto las urnas conflictivas y descartado por completo que el TSE se oponía a escudriñar lo que había en tales urnas.

Pensándolo bien, se trata, principalmente, de que los señores magistrados del TSE aseguren su propia credibilidad profesional como funcionarios del Estado y no del gobierno, la institucionalidad futura del Tribunal para las siguientes elecciones y que no nos quede ninguna duda que los votos decisivos, los que hacen las pequeñas diferencias son votos ciertos emitidos por los ciudadanos y no votos tergiversados por equivocación o estratagemas interesadas.

La democracia no es perfecta, ya lo sabemos y los partidos políticos con su publicidad institucional y los candidatos con sus promesas y compromisos, reorientan los votos cada uno en su dirección y eso está bien, pues así funciona en todos los países democráticos. No se puede negar, que políticamente la democracia es inexacta pues no se cumplen a cabalidad muchas promesas. Pero la aritmética de la democracia sí tiene que ser exacta y ordenar y asignar cada voto al candidato o al partido que se lo concedió el elector. Si cumplen con ese cometido nos dejarán un buen recuerdo, si no, nos quedaremos con muchas y más dudas que en las dos elecciones anteriores.

La otra cosa preocupante es la vacación forzada del 26 de marzo, pues hablando con gente sobre qué harán, unos me dicen que como es jueves solicitarán un día de vacación y harán un fin de semana largo y a los que trabajarán porque las empresas tienen que abrir, contentos pues cobrarán horas extras. Como si la situación económica fuera de gran superávit y no de gran déficit como la que tenemos.

Los alumnos no recibirán clases y la entrega de todos los pedidos se retrasará un día y quienes tienen que hacer envíos al exterior, también pagarán horas extras. Para quienes no asistimos a marchas ni demostraciones, será un día de atraso en los proyectos que trabajamos.

Pues volviendo al resultado de las elecciones, si después de 22 días, que son tres semanas, aún no estuvieran los resultados finales, de verdad que el responsable de comunicaciones del TSE lo debiera inscribir en el libro Ginness de los récords.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.centrodecalidadyproductividad.com