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Dos noticias

Dos noticias sobre El Salvador han recorrido el planeta esta semana. La beatificación de monseñor Romero llamado también el santo de América, que todos los salvadoreños hemos recibido con alegría, tanto si vivimos aquí, como los tres millones dispersos por EE.UU. y muchos países del mundo.

Y seguro que el gran deseo de los creyentes será por amor al país, que guíe por el camino de la concordia a todos los salvadoreños que toman decisiones importantes para el país, en el lado gubernamental y el de la empresa privada para que nos saquen pronto del profundo bache del subdesarrollo conceptual, tecnológico e industrial y demos un salto cualitativo que mejore las interrelaciones, incremente la confianza y la solidaridad con el pueblo, al margen de colores políticos e intereses particulares, y refuerce la responsabilidad en el ejercicio de los cargos que propician acuerdos consensuados para la generación de inversión y creación de puestos de trabajo.

La mejor política social, según el expresidente Aznar, es la creación de fuentes de trabajo. Si los salvadoreños aptos para trabajar tuvieran trabajo, seríamos un país menos resentido, menos agresivo, menos conflictivo, menos violento, más agradecido, más productivo, y lo más importante, tendríamos confianza entre nosotros y seguramente nos posicionaríamos mejor en los rankings internacionales.

Cuando hay que trabajar por algo grande para los países, se realiza mejor y en menos tiempo, si se establecen bases solidad de confianza, responsabilidad y solidaridad. Trabajando, ni solo para los ricos, ni para los pobres, ni para los políticos, ni los empleadores, ni los empleados, sino en conjunto para todos los salvadoreños.

Y lo mejor sería que nuestro nuevo beato de verdad oriente a quienes públicamente han jurado cargos de elección o designación en lo gubernamental como en el sector pivado. Pensándolo bien, no son más de 500 personas las que deciden la dirección de la nación: El presidente, su equipo de gobierno, la Asamblea y los directores de las principales instituciones que aplican las leyes y los dirigentes de las organizaciones empresariales.

Pero en términos de noticias también circuló por el mundo la del periódico Washinton Post, sobre el análisis que advierte que El Salvador va en camino de ser el país más violento del mundo, y es aún más trágico, que precisamente sigan subiendo los actos criminales en estos días que se beatifica a un salvadoreño que precisamente buscaba la convivencia en paz entre todos los salvadoreños.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

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