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¿De dónde las armas?

De acuerdo a la Policía Nacional Civil más de 400,000 armas circulan en El Salvador, en tanto que para el PNUD la cantidad sube a 450,000. De la mayor parte de esas armas no se tiene registro ni conocimiento de sus características. Con tan alta cantidad de armas circulando por todas partes no resulta extraño que aproximadamente el 73% de los homicidios y asesinatos se cometan con armas de fuego. Pero ¿de dónde aparecieron todas esas armas? Existen dos fuentes mayoritarias: las ventas de armas legales y el mercado negro o callejero.

Existe la idea de que las personas que adquieren armas de fuego en las tiendas autorizadas son personas honradas que buscan su protección personal y la de los suyos. Pero el estudio "El Crimen Violento en El Salvador", de José Miguel Cruz, Álvaro Trigueros y Francisco González, realizado entre reclusos de los penales salvadoreños, revela algo diferente. Al ser consultados sobre el lugar de obtención de su arma el 23% de los privados de libertad expresó que la había comprado en un establecimiento de venta autorizado.

Otro 10% manifestó que la obtuvieron en su lugar de trabajo, una manera indirecta de acceder a armas adquiridas legalmente. De acuerdo a la PNC el 43% de las armas usadas en delitos estuvieron legales en algún momento en los últimos diez años. Pero todavía más revelador fue cuando el estudio mencionado preguntó a los privados de libertad de dónde obtenían las municiones para sus armas. El 47% respondió que las compraban en las tiendas legalizadas por las autoridades. Cerca del 55% de las municiones que venden las tiendas autorizadas fueron para armas que no se adquirieron en tales tiendas.

No hay duda que el mercado legal y autorizado es una fuente importante de provisión de armas y municiones para la delincuencia. Algo que debe ser tenido muy en cuenta dentro del plan nacional de seguridad y prevención de la violencia.

La otra gran fuente de provisión de armas es el mercado ilegal o callejero, así lo expresó el 42% de los reclusos entrevistados, quienes afirmaron haber comprado su arma en la calle o en ventas ilegales. Esas armas llegan a la calle al ser introducidas de contrabando al país. Las armas pasan de una persona a otra en calidad de venta o de regalo. Dado que el 75% de las armas de fuego que circulan en el país son cortas, éstas son de fácil ocultación creando la percepción de que se pueden obtener armas ilegalmente y pasarlas inadvertidas de la vista de las autoridades.

Estas armas ilegales son nutridas de municiones por las tiendas autorizadas o por el mismo mercado negro. Una parte de las armas del mercado negro provienen de la legalidad, es decir, que ingresaron y se vendieron en el país de manera legal y autorizada. La PNC informa que de 210,000 armas que tienen registradas legalmente en sus archivos un 10% han sido reportadas como robadas, hurtadas o extraviadas. Esas docenas de miles de armas han pasado a engrosar el ya abundante mercado callejero.

Muchos de los que pensaron que adquirían un arma para defenderse no repararon en que terminarían proveyéndola a los delincuentes. Estas realidades, que contrastan con las percepciones, deberían ser la base para la elaboración de una veda nacional de armas en manos de civiles.

*Pastor general de la misión cristiana Elim.