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De la "donación" a la RSE

Para los que conocemos de primera mano el mundo de las ONG y Fundaciones es natural hacer valoraciones, opiniones e incluso bromas de cómo han evolucionado las diferentes formas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de la empresa privada en comparación a varios años atrás.

Esto debido a que la RSE tiene su origen más "primitivo" en lo que se conoce como "donaciones", hace 10 años era muy común ver cómo las ONG disputábamos los pocos fondos disponibles del sector privado empresarial por medio de hacer un buen marketing y generar buenas oportunidades para tener una reunión con el dueño de la empresa, o con el gerente de marketing, o con el gerente de RR.HH., y en el caso de las empresas más avanzadas para ese momento, con un gerente de RSE.

Ahora los tiempos han cambiado, de acuerdo a datos de FUNDEMAS sobre una investigación hecha a más de 500 empresas del país, el 78.3 % de éstas están familiarizadas con el concepto de RSE, y cerca del 96 % han realizado al menos alguna acción de RSE en su trayectoria. Esto también es reflejo de cómo a nivel internacional el tema de la RSE ahora está muy ligado al concepto de "sustentabilidad", de acuerdo a la revista "The Economist" entre el año 2000 al 2005 la cifra de ejecutivos e inversionistas en el mundo que consideraban la RSE como algo clave y estratégico para su empresa pasó de 4 a 8 de cada 10.

Ahora es muy común ver que muchas de las empresas han pasado del concepto de "donación" a conceptos como "inversión social", "valor compartido", "cadenas de valor" o "aliados estratégicos" (al referirse a las ONG o Fundaciones que reciben sus fondos).

Hay varios retos que debe enfrentar nuestro sector privado empresarial en torno a esta evolución de la RSE, el primero, y quizás el más importante es que hay que comprender que la RSE es una nueva cultura de hacer negocios de manera responsable, y que por lo tanto al ser parte integral para el negocio requiere de un constante aprendizaje y actualización de conocimientos.

Otro de los grandes retos del sector empresarial salvadoreño es comprender el contexto en que se desarrolla esta evolución de la RSE, estamos en la era de la "alfabetización digital", en la era de las "redes sociales" y el Internet, y por lo tanto estar alejados de cómo funcionan éstas puede desproteger y minar cualquier inversión en fortalecer su RSE, las empresas ahora ya no son solo personas "jurídicas" sino que también personas "digitales" que interactúan constante, permanentemente y de primera mano con cada consumidor en las redes sociales.

Su empresa tiene que estar "online" en ese mundo virtual interactuando con cada usuario o cliente de sus redes sociales e influir positivamente en su percepción de su reputación por medio de saber informar todas sus acciones de RSE para beneficio de ellos, de la comunidad, del medio ambiente y del país.

Estamos a las puertas de una gran oportunidad para entender mejor estos dos retos antes desarrollados, me refiero a la Segunda Semana de la RSE, del 21 al 25 de julio, promovida por FUNDEMAS, fundación encargada de promover este aprendizaje permanente sobre la RSE, labor que la ha llevado a ser el máximo referente de la RSE en El Salvador. Es importante aprovechar estos espacios de intercambio de conocimientos y experiencias entre el sector privado empresarial nacional y de la región ya que solo así podremos seguir consolidando el desarrollo social y económico de El Salvador vía RSE.