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Don Edwin, ¿nos puede hacer un favor?

Uno de los mayores retos de la democracia es enfrentar a quienes hacen uso de ella para engañar al pueblo, en base a realidades torcidas o mentiras mal intencionadas. Desde la firma de los "acuerdos de paz" el FMLN ha hecho uso magistral de esta forma de "hacer política".

En las elecciones del 2015 los salvadoreños tendremos que decidir en las urnas entre dos proyectos contrapuestos: Uno basado en la mentira y el engaño y otro que aún no tenemos muy claro.

Todos estamos conscientes del difícil camino de su candidatura y solo podemos imaginar los problemas que aún enfrenta para llevar a cabo la misión que se le ha encomendado.

Lastimosamente no hay tiempo para dudas o vacilaciones porque, quienes pensamos con la cabeza, necesitamos con urgencia la presencia de un líder capaz y preparado que sepa orientarnos con claridad, contundencia, libre de populismos baratos y que de manera objetiva nos muestre el camino que habremos de recorrer durante los próximos tres años.

Mi muy estimado don Edwin, los grandes retos requieren de grandes hombres que estén dispuestos a asumir el rol que la historia les depara, personas que como usted, haya recibido mucho y mucho estén dispuestos a devolver.

No basta con ser bueno, hay que mostrárselo al pueblo porque ya estamos hartos de las mentiras y falsas promesas con que nos bombardean a diario. La altura moral no es cuestión de pena, es un estandarte en la lucha que muchos estamos dispuestos a seguir y defender.

Si este pueblo de Dios se inclina en este momento por un proyecto distinto al suyo, es porque sólo "ellos" están hablando. Sabemos perfectamente de su capacidad de liderazgo pero es necesario que esto sea evidente más allá de cualquier cuestionamiento.

Queremos que nos deje ver las señales de un liderazgo sólido en todos los sentidos. El pueblo, estimado Edwin, quiere confiar plenamente en su capacidad para manejar los asuntos de nuestra capital.

La clase política vive una crisis de credibilidad sin precedentes, los votantes urgimos poder identificar nuestros valores en quienes aspiran al poder. Queremos líderes de verdad, que con su ejemplo de vida puedan servir de inspiración y no de motivo de burla.

Esperamos depositar los destinos de esta capital y de nuestra nación en ciudadanos ejemplares, que como usted, tengan clara su fe y estén dispuestos a defender los valores que compartimos los que nos hacemos llamar cristianos.

Queremos ver en cargos públicos seres humanos como nosotros, el pueblo, que sobrellevamos nuestras familias, unidas en las buenas y en las malas; personas que sepan mucho más que vestirse llamativamente o comprar voluntades con promesas sin fundamento.

No es tampoco hora para falsas modestias. No buscamos altaneros que floten sobre nosotros como globos inflados por el gas de los millones, pero sí exigimos conocerlo candidato, especialmente la fibra moral de la que está hecho.

Queremos, que los políticos como usted, nos devuelvan, aunque sea en parte, la certeza de contar con alguien que se preocupe como quien vela por una familia. Que celebre como nosotros, por fe y no por proselitismo, el afán de cada día.

Don Edwin Zamora, usted reúne ampliamente estos requisitos pero, ¿nos hace el favor de asumir su rol histórico y demostrar que es esa persona que tanto necesitamos?.

*Colaborador de El Diario de Hoy.