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Don Bosco 1815-2015

Después de tres años de preparación en los que se ha profundizado en la historia, pedagogía y espiritualidad del santo educador, el mundo salesiano dedica el presente año a celebrar el bicentenario de su nacimiento

El 16 de agosto, la congregación salesiana estará celebrando los 200 años del nacimiento de su fundador Don Bosco. Los miembros de la familia salesiana se congregarán en el anfiteatro del Cifco para participar en la solemne eucaristía que presidirá el cardenal Óscar A. Rodríguez Maradiaga con obispos de la Conferencia Episcopal y sacerdotes de las comunidades salesianas de El Salvador.

Después de tres años de preparación en los que se ha profundizado en la historia, pedagogía y espiritualidad del santo educador, el mundo salesiano dedica el presente año a celebrar el bicentenario de su nacimiento. Su carisma es un regalo de Dios a la iglesia y a los jóvenes. En la historia de Italia y de la humanidad, Don Bosco ocupa un papel trascendental en la formación humana y cristiana de la juventud. 

En la Italia del Siglo XIX nada era fácil. La revolución industrial europea, que se había iniciado en el Siglo XVIII en Inglaterra, hizo que se pasara de la producción artesanal y manufacturera, hacia una producción en fábrica con creciente tecnología mecánica que desplazó la mano de obra. Como consecuencia de esta situación, se llegaron a producir grandes cambios en la vida social. Gran cantidad de jóvenes emigraron del campo a la ciudad buscando oportunidades de trabajo. En las fábricas se establecieron largas jornadas de trabajo, los jóvenes obreros eran explotados, los sueldos no eran justos. Los vicios se habían multiplicado y la delincuencia había aumentado. Algunos países como Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania promulgaron leyes para proteger a los obreros e incluso la iglesia llegó a denunciar el trabajo con los niños.

 Esta realidad preocupaba a Don Bosco día y noche. Caminaba mañana y tarde por las calles de Turín en la búsqueda de jóvenes desamparados para protegerlos, instruirlos y darles un hogar. Los muchachos al verlo venir decían: “Ese es el Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos”. Siempre andaba alegre, nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Si alguien hablaba con él por primera vez, quedaba de amigo para siempre. Su cercanía con la juventud y sus sabios consejos cambiaban a las personas.

La figura de Don Bosco sigue suscitando gran atracción en el mundo entero. Fue un educador profundamente humano y hombre de Dios. Sigue tocando el corazón de los jóvenes. El Papa Francisco en una reciente carta dirigida a los salesianos les dice: “Está viva en la iglesia la memoria de San Juan Bosco, está viva su memoria como educador y pastor de los jóvenes. Don Bosco nos enseña a no quedarnos mirando, sino a ponernos en primera línea, para ofrecer a los jóvenes una experiencia educativa integral, que sólidamente basada sobre la dimensión religiosa, involucre la mente, los afectos, toda la persona, considerada siempre como creada y amada por Dios”. 

La celebración del bicentenario constituye para toda la Familia Salesiana un momento privilegiado para renovar su fidelidad al carisma salesiano. Los principios de la pedagogía salesiana siguen teniendo plena validez. Las tendencias actuales del mundo, las nuevas y diversas problemáticas que enfrentan los jóvenes y los grandes desafíos que presenta la educación son motivos suficientes para seguir luchando en favor de la juventud, pues como decía el mismo Don Bosco, “de la sana educación d la juventud depende la felicidad de las naciones”.


*Sacerdote salesiano.