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Don Aquiles Antonio Delgado Brizuela (1958-2013)

Don Aquiles Antonio Delgado Brizuela, ilustre salvadoreño y centroamericano de corazón, nos dejó en el tiempo y en este espacio de vida terrenal el día 10 de julio de 2013. Tuve el honor de colaborar con don Aquiles y caminar junto con él diversos senderos durante los últimos diez años de su existencia. Por eso estoy compenetrada de su rica e inspirada personalidad y de su obra múltiple y trascendente. Y, por lo mismo, me complace testimoniar en público mi admiración. Abrigo la firme convicción de que cumplo, además, un imperativo cívico, en este preciso momento que vive El Salvador, en el que debemos rescatar valores y principios de personas excepcionales que supieron transformar vidas en su diario actuar.

Puedo evocar a don Aquiles Antonio Delgado Brizuela desde distintos aspectos de su notable y polifacética personalidad: abogado, deportista, político, consejero jurídico, especialista en temas bancarios, centroamericano, hijo, esposo, padre, hermano, socio y amigo ejemplar. Se casó con una hermosa joven nativa de estas tierras cuscatlecas, doña Susana, que resultó una compañera ideal. Había comprendido que con esa precaución lucharía con mayor seguridad y empuje formando una familia homogénea. Tuvo cuatro hijos, tres mujeres y un varón, que han confirmado plenamente su previsión, prolongando sus virtudes y obra creadora con meritorio tesón.

Su vida estuvo signada por cuatro grandes pasiones: la familia, que integró con sentido profundamente católico; la abogacía, fundando hace más de nueve años la firma Consortium Centro América Abogados, porque no se le ocultó que el maravilloso avance del derecho y las ciencias políticas iban a abrir nuevos cauces a la democracia representativa, la justicia y el respeto a los derechos humanos a nivel regional; el credo centroamericano, porque entendía que El Salvador y sus vecinos constituyen garantía de la gesta natural por la libertad y la confraternidad americana necesaria para la sostenibilidad de nuestras economías, centrada en una cultura común, impulsando siempre con tan alto designio la integración del istmo y, finalmente, las actividades deportivas, dando impulso al fomento del deporte nacional a través del baloncesto. Pasará a la historia como ejemplo del buen ejercicio profesional del derecho y buen humor. Supo analizar y criticar severamente situaciones y personas, pero, incluyendo siempre esas gotas de buen humor, que le sacaban al aludido una sonrisa, aunque fuera sólo en privado.

Entre los muchos trabajos realizados durante su vida profesional, podemos recordar los siguientes: Fundador y socio de Consortium Centro América Abogados; asesor legal del Grupo Cuscatlán de El Salvador desde 1991, aconsejando conjuntamente las operaciones de Unión de Bancos Cuscatlán Internacional (UBCI) en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Panamá; asesor en transacciones internacionales (Bolsa de Nueva York, Bolsa de Madrid); fungió como representante de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador en la Primera Junta de Directores de la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (SIGET), representando al país ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), tanto en la sede mundial en Ginebra, Suiza como en la sede regional en Tegucigalpa, Honduras; ocupó importantes cargos directivos en la Asociación Salvadoreña de Derecho Bancario (ASDEBAN), de la cual fue co-fundador; miembro fundador de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES); vicepresidente del Comité Legal de la Asociación de Banqueros de El Salvador (ABANSA); miembro fundador y vicepresidente de Fundación ACTÚA, organización que contribuye a la formación de jóvenes con valores mediante un programa de tutores para escuelas públicas sin acceso a una educación con valores; autor del libro sobre "Derecho Bancario Salvadoreño" en el año 2007.

La unidad familiar, que para don Aquiles fue fundamental, es el tesoro más preciado que deja como legado a sus padres, doña Ana Judith y don Aquiles, a sus hermanas, Ana Judith y Rosa María, a su esposa, doña Susana, y sobre todo a sus hijos, Susana, Juan José, Melissa y María José.

En el aspecto profesional nos inculcó que el sector empresarial debe ser el movilizador de la sociedad civil conjuntamente con el sector público en la solución de los desafíos propios de nuestro entorno, que no podemos vivir, legislar, decidir o actuar de espaldas a los temas de mayor sensibilidad como el acceso a la justicia, la sostenibilidad ambiental, oportunidades a las nuevas generaciones con soluciones a largo plazo, cada uno de nosotros debemos asumir nuestro rol en la estructura social, asumiendo como sector profesional el indispensable llamado a gestionar los recursos con responsabilidad y generar nuevos modelos de negocio sostenibles, siempre desde tres pilares: la voluntad, el conocimiento y el adecuado uso de los recursos, todos estos principios y valores estamos obligados a mantener incólume para exaltar su memoria ahora y siempre.

*Abogada panameña. Socia de Consortium Centro América Abogados. mtulipano@consortiumlegal.com.sv