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Dodge patas

Los capitalinos queremos andar en Dodge patas. Igual de importante es no perder lo poco de identidad que nos queda, al permitir que despierte nuestro orgullo por una iglesia La Merced, por una Joya de Cerén

Dodge patas, vox populis cuscatleco del siglo pasado, cuando la intención era comunicar que nos iríamos caminando.  Es así como, los cipotes de la capital, andábamos de la Ceca a la Meca.

Pero ahora, por los mañosos y mareros, Dodge patas no más, y los cipotes crecen enjaulados, masticando frente a la tele.

Antes echábamos panza, de corta duración, comiendo sandía, y nos moríamos de la risa. Ahora, echamos panza, de larga duración, con pupusas gigantes, donas al 2 x 1, pizzas por doquier, maxi burgers, Big Colas, y no da risa.

Los que tenemos la suerte de tener cuatro ruedas, cual Dodge patas . De la puerta de la casa al escritorio, al súper, a la escuela. ¡No nos tenemos que bajar a comprar la pizza ni al banco ni a la farmacia ni a echar gas! Por tan poco descuento en el autoservicio, mejor “veinte bolas por favor”.

¡Peligro, peligro! No mover el esqueleto es el nuevo fumar: Mata.

 La hueva es ahora la cuarta causa de muerte después de la hipertensión, el cigarro y la diabetes. Y si algo no necesitamos los guanacos, es más muertes prematuras.

Consuela el ejército de corredores que aplanamos las calles de madrugada; el gigantesco pelotón de ciclistas que se está formando; las cabras de monte que se pueden de memoria hasta la última vereda del Bicentenario y el Ecoparque. 

Me encanta ver que, carrera que se anuncia, carrera que se llena. Claras señas de que mis paisanos están interesados en verse y sentirse bien.

Por otro lado, millennials emprendedores, nos están invitando a comer sano, con nuevas y tentadoras ofertas, importadas de la tendencia mundial.

Pero la verdad es que de los seis millones que somos, apuesto a que no pasan de 500 mil, los afortunados que podemos correr en el “Night Run”, y comer tres tiempos balanceados.

Pero el bienestar contagia a todos, más aún si tenemos el apoyo de nuestro alcalde.

Nayib: ¿Qué pasó con el transporte dominical de choto al Bicentenario? ¿Y los tours nocturnos del centro que se inventó Norman?

En vez de tus campañas millonarias en medios de difusión masiva y el, nada constructivo, diálogo cibernético  de tus troles, los capitalinos te pedimos que salgás de tu Búnker y nos ayudés a reconquistar nuestra ciudad.

¿Qué te parece si, digamos, el primer domingo del mes, convertís el centro histórico en zona peatonal, con tours en Dodge patas, en los que apreciemos la arquitectura, las plazas, el teatro, el palacio, y las tumbas de nuestro prócer insignia, y nuestro beato?

Con buses gratis, y hasta un “shuttle” desde el Parque Cuscatlán, con seguridad vehicular y personal garantizadas.

Periódicamente, Nayib, el gobierno de San Salvador debería unir esfuerzos para que tus ciudadanos disfrutemos del Fin de Semana de los Museos y  Sitios Arqueológicos y usar tu maquinaria mediática para alborotar el panal de visitantes.

El sábado debería ser el día de los mercaditos adonde encontremos, además de frutas, mariscos y verduras, flores, jabones, granola, incienso, artesanías y alimentos saludables - desde elotes con limón y sal y mango twist, hasta quinoa, maca, chía y moringa.

Los domingos deberían ser Días de las dos ruedas, con kms y kms, de ciclovía, clases de aeróbicos y de yoga al aire libre.

No es necesario inventar la orilla azul de la bacinica. Cada vez más alcaldes, incluyendo los de muchas ciudades latinas, están contagiando a sus ciudadanos de bienestar.

Los capitalinos queremos andar en Dodge patas. Igual de importante es no perder lo poco de identidad que nos queda, al permitir que despierte nuestro orgullo por una iglesia La Merced, por una Joya de Cerén.

Por favor Nayib, los capitalinos te pedimos hechos y no campañas. ¿Manos a la obra?.
 


*Colaborador de El Diario de Hoy.  
calinalfaro@gmail.com