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Doble discurso y engaños

A pocos días de que se cumpla un año de la administración Sánchez Cerén, todavía recordamos su discurso inaugural, ponderado y sereno, prometiendo conciliar, unir y gobernar en un clima de libertades, para lograr el desarrollo de la economía, haciéndonos olvidar los vergonzosos berrinches del anterior mandatario.

Pero en este año hemos visto la metamorfosis del mandatario, cuando cambia de cancha. En Cuba, reitera su absoluta servidumbre y admiración a la revolución y a sus dirigentes, por 50 años de fracaso. En Caracas, con un verbo encendido ante las masas, reitera su devoción a Chávez, atacando al imperio.

En Washington, a pesar del sueño, agradeció al gobierno americano por los mil millones para el Triángulo Norte, aunque el Frente sigue vociferando amenazas, a pesar de las advertencias de la embajadora Aponte, ejemplo de paciencia y de diplomacia.

El 1 de mayo, olvidando su investidura, se metamorfoseó en un enardecido dirigente sindical, arremetiendo contra los cuatro valientes magistrados de la Sala de lo Constitucional, acusándolos de querer convertirse en dictadores. Su partido les ha declarado la guerra, olvidando la amenaza de las pandillas y la delincuencia. Problema que no les preocupa, porque ellos no lo sufren, como lo demostró el presidente al retirarse del Enade, tras su discurso, y sin interesarse en escuchar la presentación de Giuliani.

El vergonzoso proceso electoral reciente demuestra la falta total de transparencia de los integrantes del TSE, que ha dejado en la población la casi certeza de que quienes nos gobiernan, no son aquellos a quienes el pueblo dio su voto en las urnas, ya que no se necesita ser muy brillante para sospechar que hubo manipulación en el conteo de votos de las elecciones presidenciales. Era la única manera de que permaneciera en el gobierno, un partido que demostró su total incapacidad en el gobierno de Funes, y que busca por todos los medios de culpar de manera calumniosa, a ciudadanos que con una trayectoria profesional intachable, pusieron sus talentos al servicio de la Patria, y se encuentran hoy en el banquillo de los acusados. Triste caso el de ENEL que nos ha descalificado ante la comunidad internacional como un país incapaz de cumplir con sus compromisos.

Las primeras decisiones del joven alcalde, están sentando la pauta de lo que podemos esperar en los próximos 3 años. En un rasgo de populismo, recubierto de austeridad, suspendió el acto de traspaso de mando y decidió subastar la camioneta blindada de la anterior administración. Pero, les guste o no les guste, de manera inconsulta y sin mayor justificación ni necesidad apremiante, cambió el escudo de la Alcaldía, diseñado por un artista de la categoría de José Mejía Vides, por un dibujo que no cumple ninguna de las leyes de la heráldica ni tiene especial significado para la capital.

Las explicaciones oficiales aseguran que las espadas corresponden a las de Morazán y Gerardo Barrios, ninguno de los cuales nació en San Salvador; las estrellas, la bandera y otros tantos dibujitos carecen totalmente de significado. Pero no nos ha explicado, cuánto le va a costar este caprichito, en cuanto a cambios de papelería, banderas, enseñas y todo lo que supone el diseño y el arte, que deben haber favorecido a algunos de sus allegados.

Los resultados de estas políticas equivocadas y el odio de clases despertado por sus discursos incendiarios y mentirosos, se reflejan en el estancamiento de la economía, en el auge de la delincuencia, y en que se ha perdido totalmente el control del gobierno que ha pasado al poder de las maras.

*Columnista de El Diario de Hoy.