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Diputados: ¿mensajeros de paz?

Ante la crisis humanitaria que se encuentra viviendo el pueblo palestino, derivado de la contundente respuesta militar del Gobierno israelí ante los indiscriminados ataques terroristas dirigidos a civiles israelíes por parte de grupos armados, los cuales realizan dichos ataques desde territorios palestinos hacia poblaciones habitadas por civiles israelíes, el presidente de la Asamblea Legislativa de la República de El Salvador, ha considerado oportuno conformar una comitiva --al mejor estilo de los Cascos Azules de la ONU-- para llevar un "mensaje de paz" al Medio Oriente.

Nosotros, los ciudadanos, no tenemos claro en qué consistirá el "mensaje de paz". ¿Qué le ofrecerá el señor presidente de la Asamblea Legislativa a ese sufrido pueblo palestino? ¿Ayuda humanitaria? ¿Ayuda militar? ¿Ofrecimientos de albergue de refugiados? ¿Financiamiento para reconstrucción? ¿Apoyo moral internacional?

Lo que se ha expuesto de forma pública por parte de las autoridades salvadoreñas, es que se está planificando el viaje para solidarizarse con las víctimas del conflicto bélico entre Palestina e Israel, así como para corresponder la amabilidad de las autoridades palestinas por haber invitado a nuestros Padres de la Patria a viajar a tales territorios.

En lo personal, considero que dichas expresiones de solidaridad internacional son loables y los gobiernos de cualquier parte del mundo, deben de poner en marcha todos los recursos a su alcance para evitar cualquier tipo de derramamiento de sangre, justificado o no; ahora bien, considero que es importante analizar la conveniencia de enviar un contingente salvadoreño conformado por diputados, en este momento histórico que está viviendo la República.

En El Salvador, la deuda pública ronda los US$15,106 millones equivalentes al 60 % del PIB, el déficit fiscal es casi inmanejable (US$1,000 millones anuales en promedio desde el ejercicio fiscal de 2009), nuestros hospitales están sin medicinas, con pacientes hacinados en el suelo de los pasillos de los hospitales públicos y sin recursos para realizar operaciones a nuestros hermanos salvadoreños, por muy urgentes y necesarias que sean; nuestra Policía Nacional Civil sin armamento adecuado y moderno, sin una adecuada cantidad de radio patrullas funcionando y en todo caso, sin gasolina para poder tener un uso razonable de las mismas para el combate efectivo y eficiente del delito; nuestras escuelas en ruinas, asediadas por las maras mientras nuestros maestros son amenazados por éstas y se encuentran muy mal remunerados; los proveedores del Estado al borde de la quiebra por mora en los pagos de los contratos estatales o sufriendo la carga financiera derivada de los serios atrasos en los pagos de los mismos, todo lo cual provoca que la utilidad esperada en los contratos simplemente sea superada por los costos financieros generados por los retrasos.

Ante ese escenario, es válido preguntar ¿será conveniente que enviemos un contingente de diputados, "conformado por todas las fracciones legislativas, que se "quieran incorporar" como una expresión de solidaridad para los caídos en el conflicto palestino-israelí?, cuando en las calles de nuestro querido El Salvador, solo en este sangriento mes de julio --que por cierto aún no acaba-- llevamos ya 103 muertos ¡solo contados en los fines de semana que van del mes!

Si bien es cierto resulta condenable la muerte de más de 584 seres humanos que se cuentan en Gaza, me parece que las autoridades no deberían voltear su mirada en un lejano conflicto armado cuando ya sumamos más de dos mil muertos en El Salvador en lo que va del año, derivado del actuar directo de una delincuencia que parece imparable, la cual actúa a ciencia y paciencia de las autoridades nacionales.

Señores diputados, los felicito por su arranque de amor y solidaridad internacional, pero como ciudadano los exhorto a que mejor aprovechen sus vacaciones para darse una vueltecita por Medio Oriente, hoy por hoy los necesitamos acá. Los necesitamos acá, en nuestra tierra, en este país que confió en Uds. y los eligió para que nos representaran a todos nosotros en la Asamblea del pueblo, para que ejerzan precisamente esa función y continúen en la búsqueda de soluciones a los grandes problemas que estamos viviendo en el país. Por favor, demuéstrennos a nosotros como votantes que están comprometidos con el progreso de El Salvador, mediante la promulgación de leyes sabias y equilibradas, que estén orientadas al progreso de todos y no como premio o castigo a sectores de la sociedad civil por sus inclinaciones o posturas políticas.

Los exhortamos a que utilicen esas energías positivas que iban a poner a trabajar en Medio Oriente, para encontrarle una solución al déficit fiscal, para elegir al presidente de la Corte de Cuentas, para nombrar al presidente de la Corte Suprema de Justicia, para buscar soluciones a las tan sentidas necesidades de los ciudadanos salvadoreños, esas que se llaman salud, seguridad y educación, y de paso, si pueden, que empiece a funcionar ya el SITRAMSS.

Señores diputados, como decía mi abuelita, el amor, caridad y solidaridad comienza en casa. Acá en El Salvador es donde los necesitamos, si son compasivos, compadézcanse de los niños heridos de bala que a diario provoca la delincuencia que vivimos y que se encuentran hospitalizados sin medicinas, recursos y adecuada atención médica en el Hospital Bloom, así como por los enfermos sin recursos y sin medicinas que ven pasar la vida sin esperanza en el Hospital Rosales, seguramente se lo agradecerán más o igual que la Mahmud Abbás.

*Colaborador de El Diario de Hoy.