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Dinero para cambiar

Un amigo a punto de embarcar para España quiere saber cómo está la paridad dólar-euro y, como no tengo idea, traslado su pregunta a Google. Pero parece que no la formulo bien porque entre los primeros resultados sale una pieza de Mary Luz Borrego del 19 de junio en el periódico Escambray titulada: "Dinero: del canje a la unificación", que nada tiene qué ver con el euro o el dólar sino con el desastre de las semimonedas cubanas denominadas CUC y CUP, y que como todo lo que se les ocurre a los mafiosos habaneros son una reverenda basura.

Ya que estaba allí leí el artículo, junto a otro del 28 de mayo titulado: "Dualidad monetaria: camino al momento cero", y uno de Aurelio Alonso: "La unificación monetaria en Cuba no es un acto de magia", en el que reconoce que es "muy difícil la situación económica nuestra, de muchos vericuetos, es muy difícil ver y plantear soluciones". Mary Luz no es que vea sencillo el procedimiento, pero intenta tranquilizar a una población que recuerda cómo la pandilla comuñanga en agosto de 1961 robó a la ciudadanía sus ahorros que estuvieran en el banco, una caja de caudales o debajo del colchón.

El cambio de moneda se hizo en dos días, por sorpresa y con perfidia. A cada núcleo familiar se le permitió cambiar $200. Si tenías más, porque acababas de vender una casa, lo habías heredado, acertaste la lotería o porque comerciabas y operabas con grandes cantidades, te admitían hasta $10,000 en el banco, de los que al quedar congelados podías sustraer sólo pequeñas sumas mensualmente. ¿Y tus demás ahorros? Abur, Lola. ¡Qué clase de despojo! ¡Los que venían a rescatar de la miseria a los cubanos rapiñándoles los centavitos de la alcancía!

¡Obligarlos a renunciar a un peso que había llegado a valer más que el dólar y sustituirlo por un chavito por el que en ninguna parte del mundo te daban nada y, para más recochineo, venía firmado con la misma firma de las penas de muerte en la Cabaña! (Ché).

El daño y la preterición sufridos por los cubanos en todos los órdenes son inenarrables, pero el empobrecimiento a que han sido sometidos mientras la camarilla en el poder amasa millones es particularmente humillante. Uno de los artículos de Mary Luz Borrego en Escambray está ilustrado con la fotografía de una tienda local en la que un gran cartel avisa a los clientes: "En esta unidad comercial se acepta moneda nacional". Se dice y no se cree. (Firmas Press).

*Analista político.