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El dilema del país

Es todavía frecuente escuchar sobre el subdesarrollo, pero pocas veces se hace referencia que donde este se encuentra es en la mente de las personas. A nadie, para el caso, se le pasó por la mente en el año 2000, en el Estado de la Florida, argumentar sobre el pago de "horas extras y alimentación" para efectuar el recuento de votos de la disputada elección presidencial entre George W. Bush y Al Gore. Tampoco se supo que lo exigieran magistrados y colaboradores de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que es la instancia donde se terminó dirimiendo el resultado de la elección.

Acá en el país, un par de funcionarios del TSE esgrimieron una y otra vez el tema del presupuesto, cuando hay resolución de la Sala de lo Constitucional de que se recuenten los votos en el departamento de San Salvador, por lo que es el resultado --la voluntad de miles y miles de votantes-- lo que está en juego. Dicho en otras palabras, lo interno que presupuestariamente tenga que hacer el TSE para cumplir la resolución de la mencionada Sala es un asunto de ellos con el Órgano Ejecutivo, de nadie más. Le compete al TSE dejar de evasivas y cumplir con celeridad, velando porque se respete la voluntad soberana expresada en las urnas.

Para complicar lo anterior se encuentra la posición tomada por el oficialismo en este fin de legislatura y como resultado de las elecciones del 1 de marzo, ya que en vez de buscar acuerdos básicos con ARENA, primera fuerza política del país, su actuar legislativo indica como si el mundo fuera a terminar este próximo jueves 30 de abril. Preocupan los niveles de endeudamiento al que nos están llevando como país; inquieta hasta a quienes nos ayudan la defensa de un "modelo" fracasado como el chavista, cuando las oportunidades existentes para estimular el necesario crecimiento económico, provienen de otros lados.

Se achaca a los medios de comunicación responsabilidad por la cobertura de la inseguridad, problema número uno que vive el país, cuando el conteo de muertes, consecuencia de la espiral de violencia que vivimos, se vuelve interminable. Para solo hablar de los temas institucionalidad, situación económica e inseguridad. Porque puede entenderse que se sientan más cómodos con el Sur que con el Norte, ya que para no ir muy lejos, desde 2006 dijeron que Venezuela era su "modelo". Pero en esa lógica Cuba no habría avanzado en sus pláticas confidenciales, hasta que este diciembre se hicieron públicas, con la Administración Obama.

Y los republicanos en el Congreso, con mayoría en ambas Cámaras, dijeron la semana anterior que no bloquearán la salida de Cuba del listado de países que apoyan el terrorismo. Quedarán escollos por sortear entre ambas naciones, las libertades ciudadanas como tema fundamental, pero que está habiendo evolución política en el hemisferio, pues en definitiva que es así. "Ser o no ser (To be or not to be)" era el dilema en que se vio Hamlet, como podrá estar siendo el nuestro en esta hora de la verdad entre el nuevo cuño de autoritarismo ya fracasado que recorrió la región y el pragmatismo.

A un mes del primer aniversario de gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, inmersos en una crisis de inseguridad regional, con malas proyecciones de crecimiento económico en Latinoamérica, y sin estimular un entendimiento básico entre nosotros, la situación continuará complicándose. En sentido contrario, si las palabras del actual inquilino de Capres pronunciadas desde que se convirtió en presidente electo, se vuelven realidad, habrá esperanza hasta allá donde más abunda la necesidad y mayor se está volviendo la desesperanza.

*Director Editorial de EL DIARIO DE HOY