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51% dijo no al FMLN

El FMLN habla de su gran triunfo electoral, cuando los números dicen otra cosa. "Una gran mentira repetida acaba por convertirse en verdad", dice una afirmación que se le adjudica a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania nacional socialista. Ante los resultados electorales recientes, los contendientes políticos tienen lecturas distintas. Al estudiar los números se puede siempre sacarle punta al lápiz y ver matices interesantes. Veamos qué nos dicen los números.

En las pasadas elecciones, un millón trescientas sesenta y tres mil personas votaron a favor de otros partidos políticos y no del FMLN. 51% de los votantes eligió una alternativa política diferente al FMLN. Obviamente no todos de ese 51% son de derecha, pero sí todos están desencantados con el primer gobierno del Frente y no quisieran otros cinco años más. La mayoría del país prefiere un régimen político distinto al que ofrece el partido conservador de izquierda.

Y así fue en muchos de los departamentos del país. El FMLN se llena la boca diciendo que ganaron en trece de los catorce departamentos del país, cuando en realidad perdieron en nueve. Sólo en cinco de los departamentos la mayoría simple optó por el FMLN. En los otros nueve, los ciudadanos votaron por propuestas políticas diferentes a las del gobierno del cambio.

Ahora se nos viene un nuevo proceso electoral. Quizás ya no sean dos millones seiscientos ochenta y nueve mil los ciudadanos que decidamos votar, los que sentimos el llamado a cumplir con nuestro deber y aprovechamos nuestro derecho. Ojalá todavía más salvadoreños lleguen a las urnas el 9 de marzo.

En elecciones presidenciales recientes el porcentaje de votantes ha llegado hasta el 67%, lo que equivaldría a más de tres millones trescientos mil votantes. Ahora el presidente del TSE ha hablado del padrón "real" en contraposición al que se usó en estas elecciones, porque argumenta que habría que eliminar a los ciudadanos residentes en el exterior no inscritos y a los ciudadanos con DUI vencido. Es importante recordar que todos ellos pudieron votar en elecciones pasadas.

Los ciudadanos residentes en el exterior tenían una urna especial en CIFCO y la Asamblea Legislativa autorizó el ejercicio del derecho ciudadano de elegir a nuestros gobernantes a todos los ciudadanos mayores de 18 años, aunque tuvieran el DUI vencido. Para esta elección presidencial, se preocuparon precisamente de cambiar las reglas del juego e impidieron que estos ciudadanos pudieran ejercer su derecho. ¿Qué los habrá motivado? ¿Un celoso cumplimiento de la ley? Da qué pensar cuando para otras cuestiones igualmente dramáticas se toman su tiempo y las deciden una hora y media antes de cerrar las urnas, a última hora.

Los salvadoreños ya votaron por mayoría simple en contra del FMLN. 50% más uno exige la ley. Sin embargo, esta segunda vuelta es un nuevo proceso. Ni el FMLN ni ARENA deben confiarse. Ambos tienen posibilidades de ganar, aunque históricamente tiene más posibilidades estadísticas de ganar el FMLN. ¿Estará atento el FMLN a este 51% que le dijo que cambie? ¿Tendrá oídos para escuchar a más de la mitad de la población que no está de acuerdo? Y si ganara ARENA, ¿habrá entendido de una vez por todas que debe poner al centro de la gestión pública a los ciudadanos, a las personas?

El país solamente saldrá adelante si, como dice el Movimiento 300, tenemos un país de primera para todos. No me cansaré de repetirlo. ¡Un país de primera para todos! Las elecciones han enviado mensajes clarísimos. Espero que tengamos la capacidad y la altura humana para leerlos sin apasionamientos. El 9 de marzo se abre una nueva oportunidad para decidir. Ojalá todos decidamos participar y logremos nuevamente decirle a las fuerzas políticas lo que los ciudadanos queremos.

*Columnista de El Diario de Hoy.