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Diez lecciones para que un país tenga éxito en un mundo globalizado

Hace 18 años, bajo el liderazgo del entonces Comisionado Presidencial para la Modernización del Estado, Alfredo Mena Lagos, se organizaron dos viajes al sudeste asiático, que contaron con una nutrida participación de representantes de diversos sectores de la vida nacional.

El propósito era conocer de primera mano qué es lo que habían hecho o estaban haciendo esos países para avanzar tan rápido en materia de crecimiento y desarrollo, a tal punto que algunos de ellos eran ya considerados como "milagros económicos". Debido a que en El Salvador para entonces también reinaba un fuerte optimismo resultante de las altas tasas de crecimiento que se habían registrado en el primer quinquenio de la década de los noventa, la expectativa era que como grupo sacáramos algunas lecciones del éxito de los países visitados y evaluar si las podíamos reproducir en nuestro país.

El itinerario del segundo grupo, entre quienes estaba el actual Presidente de la República, incluyó además de Malasia y Singapur en el sudeste asiático, a Nueva Zelanda.

La agenda desarrollada en cada país fue intensa y de muy alto nivel. Se conversó con líderes políticos, funcionarios y técnicos de alto nivel, empresarios, académicos, trabajadores, predominando en todos un ambiente de mucha confianza y optimismo sobre el futuro de sus países.

Revisando viejos archivos me encontré un pequeño informe que hice sobre ese viaje, en el que identificaba las "Diez lecciones para que un país tenga éxito en un mundo globalizado", que se exponen a continuación:

1. Que el gobierno debe guiarse por un número reducido de objetivos. Para que el gobierno sea eficaz en lo que hace, debe de concentrarse en pocas cosas, ya que cuando todo es prioritario nada es prioritario. En el caso de Singapur nos decían que los objetivos prioritarios que ellos seleccionaron en la época del despegue fueron tres: que todo mundo tuviera vivienda, que todo mundo tuviera empleo formal y que los precios aumentaran menos que los salarios en un contexto de estabilidad monetaria. Una vez alcanzados, fueron sustituidos por otros.

2. Que para lograr esos objetivos, las variables claves eran el ahorro y la inversión, las cuales había que elevar idealmente a través de políticas públicas por encima del 25% del PIB. En el caso de los países asiáticos la elevación de esas tasas se hizo más a través de políticas de ahorro programado y de atracción de inversión extranjera, que de aumento en los impuestos.

3. Aprovechar los posibles factores generadores de ventajas competitivas disponibles, entre los que se mencionaron temas como la ubicación geográfica, la concentración de gente laboriosa susceptible de ser formada y capacitada, los cuales justamente también caracterizan a El Salvador.

4. Contar con una visión de futuro ampliamente compartida, capaz de mantener vivo el optimismo y de facilitar la construcción de consensos.

5. Contar con un aparato estatal con la capacidad de modificar continuamente sus funciones y estructuras en función de los cambios permanentes en el entorno.

6. Identificar y promover las características que deben tener los actores clave del desarrollo: a) líderes políticos visionarios y honestos; b) empresarios convencidos de la necesidad inminente de prepararse para participar en mercados más competitivos; c) trabajadores conscientes de que la única manera realista de aumentar de manera sostenida el poder adquisitivo de su salario es aumentando la productividad y disminuyendo el desempleo y el subempleo; d) burócratas estables y adecuadamente remunerados, pero reclutados con base a méritos y competencias y provistos de una cultura de servicio público, y d) una ciudadanía activa que participa en los diferentes aspectos que afectan sus vidas, que exige rendición de cuentas y que asume la búsqueda de su bienestar y el bien común como proyecto de vida.

7. Estar convencido de que la estabilidad macroeconómica no se puede sacrificar por ningún motivo, para lo cual es indispensable contar con pactos políticos que contribuyan a establecer un clima de disciplina fiscal, altas tasas de ahorro doméstico y autoridades monetarias independientes.

8. Concertar políticas de Estado en áreas clave que contribuyan a crear un clima de negocios con reglas claras y estables.

9. Desarrollar rasgos de carácter a nivel individual y colectivo que fortalezcan la autonomía y autoestima de la población, mediante la promoción de una cultura de trabajo y excelencia.

10. Reconocer que la competitividad de un país depende del desempeño en áreas clave como la salud, la educación, agua, la ciencia y la tecnología, la infraestructura portuaria y aeroportuaria, el sistema financiero, las telecomunicaciones, los caminos y carreteras. Tolerar privaciones e ineficiencias en esos sectores no sólo aumenta los costos de producir en el país y disminuye la productividad del trabajo, sino también comprometen su desarrollo futuro.

*Economista Jefe PNUD.