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¿Dictaduras y regímenes autoritarios en el Siglo XXI?

¿Qué es un dictador? o ¿qué es un régimen autoritario? Apuesto a que muchos creemos saberlo, pero tal vez no hemos reflexionado sobre estos regímenes políticos. Claro, todos entendemos que Adolf Hitler, Joseph Stalin y Mao Zedong fueron dictadores. Así también Saddam Hussein. Pero quizá la situación no es tan simple.

Deng Xiaoping la historia lo registra como un dictador, después de todo era el jefe del Partido Comunista de China (de 1978 a 1992) y nunca fue elegido. Gobernó a través del miedo, aprobó la masacre de manifestantes en la Plaza de Tiananmen, Beijing (1989). Pero también llevó a China en la dirección de una economía de mercado que mejoró el nivel de vida y el grado de libertad para más personas, en un corto tiempo, como nunca antes se ha registrado en la historia. Por este logro, se podría decir que Deng está entre los grandes del Siglo XX, al nivel de Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt.

Entonces, ¿sería justo poner a Deng en la misma categoría que clasifica a Hussein, o incluso Mubarak, cuyo gobierno hizo poco para preparar a su pueblo para una sociedad más abierta y democrática? Después de todo, ninguno de los tres jamás fue elegido. Y gobernaron usando el miedo. ¿Por qué no poner a todos en la misma categoría?

Finas distinciones deberían usarse en lo significa dictadura, tanto para la geopolítica como para las ciencias políticas. Esto significa que se reconoce un mundo en el cual, así como hay malos demócratas también hay buenos dictadores. Los líderes mundiales en muchos casos no deben clasificarse entre blanco y negro, sino en una gama de tonos indeterminados, que cubre el espectro entre negro y blanco.

Nawaz Sharif y su rival, la difunta Benazir Bhutto, cuando gobernaron Pakistán en la década de 1990, fueron terribles administradores. Ambos fueron elegidos por los votantes, pero ambos actuaron de manera totalmente corrupta, indisciplinada e incapaz, lo que provocó que su país fuera menos estable y por tanto fueron responsables para la instauración de un régimen militar. Siendo ellos demócratas.

Más allá de las experiencias de Medio Oriente y Asia, el caso de Rusia es diferente. En la década de 1990 Rusia estaba gobernada por Boris Yeltsin, un hombre elogiado en Occidente por ser un demócrata, pero su gobierno indisciplinado provocó un caos económico y social. Vladimir Putin, por su parte, cada vez está más cercano a ser un autoritario y por lo tanto no bien visto en Occidente. Ayudado por los precios de los energéticos, Putin ha restaurado Rusia, garantizándole estabilidad, mejorado notablemente la calidad de vida del ruso promedio. Y lo ha logrado sin ostentar tanto autoritarismo. Pero sí es un gobierno firme.

Finalmente, en esta reflexión no podía faltar uno caso inquietante, la del dictador chileno Pinochet de los 70 y 80. Pinochet preparó bien a su país para entrar a su eventual democracia, con las políticas económicas que implementó.

Ambos, Putin y Pinochet se han convertido en modelos para América Latina y el Este post-comunista. Pero Pinochet también es el objeto de un intenso odio entre liberales y humanistas de todo el mundo, quienes lo acusan justamente por el hecho de que se perpetró sistemáticamente en un régimen de torturas y asesinatos contra decenas de miles de víctimas. Entonces ¿dónde ubicar a Pinochet y en qué espectro de entre blanco y negro se ubica?

No sólo es el mundo de las relaciones internacionales una de las muchas sombras indeterminadas, también lo es el que a veces es imposible saber dónde ubicar a un gobernante en ese espectro. La cuestión es de si los fines pueden justificar los medios.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com