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La diabetes y la paradoja en L.A.

En 1991 se estableció el 14 de noviembre de cada año como fecha para celebrar el Día Mundial de la Diabetes, a instancia de la Federación Mundial de Diabetes y la Organización Mundial de la Salud, debido a la preocupación por el incremento en el número de pacientes con diabetes y a las complicaciones asociadas a esta enfermedad.

Se tomó esa fecha para conmemorar el nacimiento de Frederick Banting quien, junto a otro investigador de nombre Charles Best concibieron la idea que los llevó a descubrir la insulina en el año 1921. Esto produjo un hito en la historia no solamente de la investigación médica sino que provocó una revolución en el manejo de esta enfermedad.

Las estadísticas con respecto a la diabetes son impresionantes: El 8% de la población mundial la adolece, la mitad de los diabéticos que la padecen no lo saben y se darán cuenta cuando tengan una complicación devastadora como ceguera, amputaciones, derrame cerebral o un infarto cardiaco y finalmente cada siete segundos una persona muere en el mundo por causa de la enfermedad o de sus complicaciones.

Lo más llamativo en las estadísticas es que más del 75% de la población con diabetes vive en países con renta media o baja; algunos de ellos suelen ser lugares en donde lo único que predomina es la escasez de recursos, personal médico y fármacos de calidad.

Esta breve reseña nos lleva a poner en perspectiva cómo se presenta la enfermedad en países en vías de un mejor desarrollo, puesto que por mucho tiempo se pensó que la enfermedad era preponderante únicamente en los países desarrollados. Estudios realizados en América Latina han demostrado que la falta de ejercicio físico acompañado de la ingesta excesiva de azucares, sal y grasas han hecho que la frecuencia de la diabetes sea mayor en países como México (9%), Cuba (9.5%), Brasil (6.4%) y Argentina (5.7%), comparadas con el Reino Unido (3.6%).

La enfermedad tampoco está restringida a las clases sociales altas o a los citadinos, pues se ha observado un aumento progresivo en el número de pacientes diabéticos entre los habitantes rurales y en estratos socioeconómicos bajos. Además los grupos de diabéticos más vulnerables socialmente son también los que peor evolución médica tienen.

El mensaje sigue siendo que una caloría extra es una caloría que cuenta, no importa de dónde provenga ni en qué situación socio económico nos encontremos; el resultado final de desbalance entre mala alimentación y sedentarismo llevará al aparecimiento temprano de diabetes.

Sin embargo, hay mucho que podemos hacer para revertir esta tendencia: Principalmente tomar una actitud proactiva con respecto a la enfermedad, teniendo cuidado de ejercitarse, control adecuado de la alimentación y manejo efectivo de la tensión emocional; el auto control del paciente y la educación de este y su familia son trascendentales, así como cumplir las indicaciones dadas por el personal médico encargado del control de su diabetes.

Sólo así ayudaremos a hacer realidad la importante frase en el control de la diabetes: "Actuemos ahora para cambiar el mañana".

*Doctor en Medicina.

aguilarjoya@yahoo.com