Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

La deuda en eurobonos se está volviendo eterna

Con los eurobonos hay que pagar al vencimiento, no solo la última cuota de intereses, sino que también todo el capital, y es aquí cuando se dan los problemas de pago

En los bonos, a diferencia de los préstamos, el emisor o sea el deudor solo está obligado a pagar intereses en cada cuota. No así en los préstamos bancarios, donde la cuota incluye intereses y una porción adicional para disminuir el monto de la deuda que se adquirió en el momento que se recibió el desembolso de los fondos. Lo anterior se conoce como amortización de capital. Esta característica de los bonos los ha hecho muy populares tanto para empresas privadas como gobiernos, pues la cuota es menor, lo que da un alivio temporal a la liquidez de los deudores. Además, los bonos se pueden vender antes de que venzan, lo que permite a los acreedores, o sea a los que compraron bonos, obtener liquidez sin tener que esperar hasta el final del plazo.

Para no entrar en mucho detalle con respecto a otras diferencias entre bonos y préstamos, lo cual demanda un conocimiento más profundo sobre la parte teórica de finanzas, nos concentraremos en lo que se conoce como fondo de amortización (sinking fund en inglés), pues es lo que facilita el pago de capital al vencimiento de los bonos. Cuando se emiten bonos o eurobonos soberanos, donde el deudor es el Gobierno de El Salvador, el capital hay que pagarlo en una sola cuota al final del plazo. Si el Estado ha emitido $1,000 millones en eurobonos, al vencer éstos hay que pagar los $1,000 millones en un solo monto, ya que durante el plazo solamente se pagaron intereses en cada cuota. Con los préstamos, como decir los que se obtienen del BID, cada cuota incluye capital e intereses, por lo que, al final del plazo solo se paga la última cuota y con eso se cancela la deuda. Con los eurobonos hay que pagar al vencimiento, no solo la última cuota de intereses, sino que también todo el capital, y es aquí cuando se dan los problemas de pago.

Lo poco que aparece en el sitio web del Ministerio de Hacienda me hace suponer que los eurobonos emitidos por nuestro país no incluyen una cláusula que requiera un fondo de amortización. La manera como funciona este esquema es que obliga al deudor, en los últimos años del plazo, a hacer aportes adicionales para reducir el capital, y de esa manera suavizar el último pago. Por ejemplo, si el monto de la deuda en eurobonos fuera de $1,000 millones para un plazo de 30 años, el capital se empezaría a amortizar en el año 21, equivalente a una décima parte de los $1,000, o sea $100 millones, además de la cuota normal de intereses. En el año 22 se abonan otros $100 millones y se paga la cuota de intereses, pero solo sobre los $900 millones de capital, y así sucesivamente. Al final del plazo, en el año 30, solamente habría que pagar los últimos $100 millones pendientes de capital y los intereses de estos $100 millones que quedaban de saldo de capital.

Actualmente, como los bonos no se negocian con un fondo de amortización, generalmente el país no tiene ahorros como para pagar los $1,000 millones del ejemplo anterior en un solo pago. Esto fuerza al gobierno a tener que recurrir a otra emisión de bonos para poder saldar todo el capital de la emisión de $1,000 que está pendiente de pago. Por lo tanto, la deuda se vuelve eterna.

Por supuesto que si un país no es ordenado en sus finanzas o la economía se encuentra en un período de poco crecimiento, ni el fondo de amortización será de mucha ayuda, pues el gobierno tendría que obtener, en el ejemplo anterior, cada año los $100 millones que tiene que abonar a capital. Quiere decir que entre el año 21 y 30 acumularían $1,000 de deuda, lo que equivaldría de nuevo a una deuda perpetua.

*Asesor Financiero,
MBA, Wharton School.