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La deuda de la derecha

La derecha política en el país inició el presente ciclo electoral con grandes expectativas sobre sus posibilidades de regresar al Ejecutivo, pero como se ha vuelto evidente la situación se les ha complicado. Un gane que se vislumbraba como sencillo hoy está cuesta arriba, y se vuelve necesario tomarse un momento de reflexión y revisar su estrategia y planteamiento político.

En mi opinión, la derecha necesita dejar de lado los pragmatismos políticos que ha insistido son necesarios para la victoria electoral, ya que claramente no le están funcionando, y plantear una nueva estrategia fundamentada en las convicciones filosóficas del liberalismo. Particularmente, hay tres deudas concretas que debe atender de forma inmediata si desea tener no sólo un éxito electoral, sino mantenerse como una opción política viable a largo plazo.

1) Renovación

La frase relevo generacional es de los conceptos más prostituidos en los últimos años. Todos, sin excepción, quisieron ondear la bandera de la renovación, particularmente la derecha, que en un momento quiso generar la impresión de estarse reconstruyendo. Es necesario entender que no se ganan nuevas batallas con viejos esquemas. Más que nunca necesitamos de ideas, visiones y estrategias nuevas, diferentes e innovadoras. Sólo una nueva generación de liderazgos podrá reconstruir lo que por unos ya fue destruido, particularmente la credibilidad de la visión liberal.

2) Transparencia

Junto al tema de relevo generacional, la transparencia es otro concepto de moda del cual se han enganchado los políticos. Pero del diente al labio se pierde mucho. Fácil es desde la oposición reclamar transparencia. Muy cierto es que el gobierno actual deja una gran deuda en el tema. Para la administración actual la transparencia se quedó en palabras, pero se aferró a los mismos vicios del pasado. Para generar credibilidad, la derecha debe mostrar un compromiso radical con la transparencia, algo que aún no ha hecho. Se quedan bastante tibios sus reclamos por la transparencia, y si no lideran con el ejemplo en el tema, sectores importantes de la ciudadanía no volverán a confiar en ellos.

3) Principios

Aquí el meollo del asunto. La historia nos demuestra que cuando los movimientos políticos empiezan a despreciar las ideas y deciden fundamentarse en pragmatismos políticos, inevitablemente se erosionan y fracasan. La derecha política del país, en papel, se fundamentó en principios liberales, pero mediante han avanzado los años se han despojado del sustento intelectual de su identidad. Si la derecha no recupera y defiende fielmente, por sobre consideraciones pragmáticas, la esencia filosófica de sus principios, no tiene más destino que el fracaso.

Muchos criticarán respondiendo que este no es el momento para airear estas opiniones, pero peor momento será después cuando todos se pregunten por qué nadie lo hizo. Nunca fui alguien para mantenerme en fila con la vista agachada. Hemos aquellos que aun mantenemos la esperanza que la derecha rectifique y recupere sus principios, especialmente hoy que nuestra nación enfrenta grandes amenazas, pero eso no se logrará con más de lo mismo. Toda fuerza política se debe a la ciudadanía, y la derecha debe honrarle estas deudas si anhela recuperar su confianza.

*Colaborador de El Diario de Hoy.