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¡Despertemos!

Dios, unión, libertad. Estas tres palabras forman parte de nuestros símbolos patrios y como tales son sagradas, así lo confirma al verlas plasmadas en nuestra bandera. Debemos despertar y ser conscientes que un próximo gobierno del FMLN echará por la borda esas tres palabras sagradas.

Sabemos que los actuales dirigentes del partido de izquierda son fanáticos del socialismo del Siglo XXI, y ese es el camino que buscan. Ocupo a propósito la palabra "fanático" porque describe la forma en que personas ignorantes siguen sus objetivos, sin la educación y apertura necesaria para afrontar realidades tan complejas como la administración de un país.

La libertad es el valor más grande del ser humano y en consecuencia el más grande de una sociedad. Sin ella nos convertimos en un país adonde el gobierno utiliza las escuelas para adoctrinar a los niños sin importar la opinión de los padres; un país adonde el Estado controla los medios de comunicación y persigue a quienes se oponen a sus "iluminadas" opiniones; un país adonde el presidente pretende manejar la economía por decreto, como si ésta fuera un súbdito que le debe obediencia, teniendo como resultados mayor pobreza, menos poder adquisitivo y desabastecimiento; un país adonde el gobierno pretende tener ciudadanos dependientes de su limosna en vez de generar crecimiento del empleo, atrayendo mayor inversión y estimulando el emprendedurismo; un país que está condenado a elecciones fraudulentas que mantienen en el poder indefinidamente al presidente y sus allegados.

No hay que dudarlo, éste es el lamentable retrato de lo que le espera a nuestro querido El Salvador si el FMLN gana las próximas elecciones, momento en el que en medio de los aplausos de la dirigencia roja, los demás veremos languidecer la libertad de elegir lo que nuestros hijos estudian, las noticias que escuchamos, los productos que deseamos, las iniciativas empresariales que queremos emprender. En definitiva, vemos morir nuestro derecho a ser los dueños de nuestros propio destino.

Además de robarnos la libertad, los dirigentes del FMLN también pretenden dividir a la población, ya que son fieles creyentes del viejo adagio: "divide y vencerás". Comenzando por artimañas electorales (piense en la recién vencida coalición de partidos dirigida por un personaje enfermo de poder), siguiendo con la eterna estrategia del resentimiento social, sembrando envidia en vez de admiración por los logros honrados de los demás.

Un verdadero gobernante debe siempre buscar la unión de su pueblo, ya que esto trae bienestar y armonía social, facilitando en consecuencia el cumplimiento de un plan de nación. Como ciudadanos debemos siempre fomentar todo aquello que nos une, comenzando por la protección de la unión familiar, la cual siempre es atacada por personajes oscuros allegados a la izquierda. Los que no comulgan con este enfoque unionista normalmente padecen de algo que llamo "mentalidad de escasez", manía de quienes creen que para ganar más, otros tienen que perder, contrario a la "mentalidad de abundancia", propia de quienes pensamos que todos podemos ganar más trabajando juntos.

Por último, pero no por eso menos importante, todos sabemos que los comunistas son ateos. No dejemos que nos engañen con sus anuncios televisivos, vallas y promesas. Tengamos presente que el ejemplo es lo único que vale, y no dejan de mostrarnos a diario que ellos pretenden el control total del país, del territorio y de las personas, quitándonos la mayor dignidad con que Dios revistió al ser humano: la libertad de actuar y de creer.

Le pido a Dios que este mensaje llegue a muchas personas, especialmente a quienes no llegaron a votar el pasado 2 de febrero. A ellos les pido que despierten y se unan a defender el derecho de siempre mantener sagradas en El Salvador las palabras Dios, unión, libertad.

*Colaborador de El Diario de Hoy.

Twitter: @joacoges