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Desde la mitad del mundo

Nuevamente he comprobado que las ciudades donde los monumentos y los edificios históricos están bien conservados y además son limpias y seguras, atraen a la gente.

La misma sensación que sentí cuando estuve con un pie a cada lado del meridiano de Greenwich en mi paso por Londres, sentí al estar parado en la mitad del mundo en el Ecuador. Desde aquí hay la misma distancia al Polo Norte que al Polo Sur y gracias al meridiano de Greenwich y el Ecuador, podemos localizar en latitud y longitud cualquier lugar y cualquier objeto sobre la Tierra. También es interesante que la razón de mi visita fue para estrechar relaciones con la Universidad Central de Ecuador y la Universidad Buenaventura de Cali.

Pero al margen de las razones de mi estancia aquí, bueno será compartir lo interesante de esta ciudad entre cerros, a más de dos mil ochocientos metros de altura. Quito fue la primera capital de Sur América y su centro histórico es el más grande y mejor conservado de América y, además, el primero que junto con el de Cracovia fueron declarados patrimonios de la humanidad por la Unesco.

Me sorprendió que el taxista perteneciente a una cooperativa ligada al hotel donde nos hospedamos, además de mostrarnos la ciudad y el centro histórico, nos fue explicando con lujo de detalles la historia de cada uno de los edificios y monumentos que visitábamos, incluida la colina del Panecillo que culmina con una gran figura de la Virgen del Panecillo.

Desde aquí, viendo el hermoso centro histórico, nos explicó, que en su momento la ciudad fue dividida en cuatro sectores, asignados a las órdenes religiosas, de los Mercedarios, los Franciscanos, los Jesuitas y los Salesianos, y como cada una de ellas quería tener una mejor iglesia, las iban construyendo más grandes que la del vecino. A eso se debe que en Quito haya tantas iglesias y también, dijo, que ademas de que la mayoría de la gente es católica, los domingos sí asisten a las iglesias.

Llama la atención la limpieza, el sistema de recolección de basura y que uno, incluso de noche, se siente seguro; siempre hay un policía a menos de cien metros. Como en estos momentos el petróleo no va tan bien, Ecuador y esta ciudad le están apostando por el turismo internacional y está funcionando, pues en el hotel la mayor parte de los clientes era turista. Nuevamente he comprobado que las ciudades donde los monumentos y los edificios históricos están bien conservados y además son limpias y seguras, atraen a la gente con deseos de disfrutar sus vacaciones lejos de su país y enriqueciendo sus conocimientos.

¿Puede ser el casco antiguo de San Salvador interesante como lugar turístico? Sí, pero antes hay que limpiarlo y ordenarlo. Y creo que es más un asunto de educación de la gente que de grandes inversiones.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.
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