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La depresión y Robin Williams

La triste noticia del fallecimiento del actor norteamericano Robin Williams, además de ser inesperada es impactante, y esto entre otras razones debido a que externamente su comportamiento probablemente no hubiera llevado a sospechar las luchas y pugnas internas que había tenido durante muchos años, todo en busca de paz interior.

Esta es sin duda una noticia neurálgica, que debe llevarnos a la reflexión apropiada porque la muerte de una persona, cualquier persona, no debería ser parte de una estadística más, como lamentablemente está sucediendo en nuestro país.

Al mismo tiempo debe promover un compromiso moral para que se logren prevenir defunciones por las mismas causas o por estados similares, es en este sentido importante reconocer un poco más sobre la depresión, enfermedad que llevó a Robin Williams y a muchos otros a perder sus vidas. En esta perspectiva es trascendental reconocer que la depresión no es «una debilidad del carácter». Desafortunadamente muchos padres y cónyuges recriminan a sus hijos y parejas que adolecen de depresión el tener una personalidad débil o una voluntad endeble, cuando lo que sufren en realidad es un padecimiento médico con consecuencias potencialmente mortales.

La depresión no es «una emoción transitoria»; la verdad es que el que sufre de depresión adolece una enfermedad como podría ser padecer de diabetes, asma o hipertensión arterial y es necesario ver a los pacientes deprimidos como personas enfermas.

La depresión no es «un estado que mejorará con el tiempo». La realidad es que se trata de una enfermedad crónica y cómo cualquier enfermedad que no lleva un tratamiento médico adecuado, la tendencia es a empeorar a medida que pasa el tiempo y tiende a evolucionar hacia un deterioro progresivo y eventualmente a la pérdida de la vida.

La depresión no es «un callejón sin salida». Aun cuando el paciente que adolece esta enfermedad pueda sentirse solo, abandonado, sin soluciones posibles y sin un futuro claro; lo cierto es que la medicina ha desarrollado fármacos potentes, apropiados y de alta efectividad que permiten obtener beneficios en un tiempo razonable.

Además debemos reconocer que la Psicología aporta sus soluciones en el manejo del paciente deprimido a través de intervenciones más tempranas y prácticas, que llevarán a reconocer, no solamente la raíz de la enfermedad sino, lo más importante, evitar recaídas.

Definitivamente debemos saber que la depresión es una enfermedad potencialmente mortal, que requiere seguimiento médico y que tiene tratamientos que son altamente efectivos, siempre y cuando sean llevados por profesionales de la salud idóneos, tales como médicos, psiquiatras y psicólogos.

Si usted, un familiar o un amigo suyo sufren de depresión, es importante reconocer que se tiene una enfermedad y como sucede cuando nos encontramos enfermos, el paso siguiente es sin duda, buscar ayuda.

*Doctor en medicina.

aguilarjoya@yahoo.com