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Deporte y autoestima

Ponga usted a una persona con características físicas hasta cierto punto especiales, agréguele un medio propicio que permita desarrollar esas cualidades innatas, promueva una actitud y mentalidad positivas, apóyelo en todos los sentidos

Fue como la crónica de una victoria anunciada. Para los que siguen las principales maratones del mundo el resultado no fue ninguna sorpresa. La Maratón de Nueva York 2015 que tuvo lugar el pasado sábado 31 de octubre fue ganada por…kenianos. Stanley Biwott y Mary Keitany (categorías masculina y femenina) ganaron la carrera en la que compitieron 50,000 atletas. Y de Kenia fueron también el segundo y cuarto lugares masculino y el sexto lugar femenino.

Desde hace tiempo es cosa recurrente que corredores de este país del África subsahariana ganen las más importantes competencias de largo aliento que se realizan en el planeta. Definitivamente algo tienen los kenianos que los hace prácticamente invencibles. Ya en un artículo anterior hablamos de estos corredores y comentamos las teorías que intentan desentrañar el secreto de su superioridad en largas distancias. Las explicaciones van desde las que señalan la constitución física y la altitud de su geografía, hasta las que indican que es su costumbre de correr desde niños. Hasta hoy ninguna hipótesis ha sido completamente satisfactoria pues los “factores especiales” que se mencionan son compartidos por atletas de otros países. En nuestro artículo concluimos que no existe ningún elemento especial, ningún secreto, y que lo que los vuelve ganadores es, simplemente, la suma de todos esos factores.

Ponga usted a una persona con características físicas hasta cierto punto especiales, agréguele un medio propicio que permita desarrollar esas cualidades innatas, promueva una actitud y mentalidad positivas, apóyelo en todos los sentidos, y tendrá un ganador.

Kenia es un país relativamente pequeño y, aunque comparado con otros países africanos no es tan pobre, está aún lejos de ser económica e industrialmente desarrollado. Entre los puntos a su favor está el ser reconocido mundialmente por los atletas que produce. Existe un notable orgullo nacional unido a esto. Cómo no va a ser así si en las competencias basta ver a un atleta con los colores del país para poner nerviosos a los demás e infundir respeto. Y esta conciencia se trasmite a todos los kenianos.

El deporte de alto nivel es importante pues tiene mucho qué ver con la autoestima de los pueblos. El ser competitivos es parte de la naturaleza humana, y obviamente las victorias ayudan a mejorar la percepción que los ciudadanos de un país tienen de sí mismos. La conciencia de grupo, el sentido de pertenencia y, por tanto, la relación del individuo con su sociedad, mejoran cuando existen factores de cohesión fuertemente emotivos.

Fomentar la excelencia en general y particularmente en el deporte es algo esencial. No debe ser sólo un anhelo sino algo concreto que se busque con método. Los triunfos deportivos no son hechos fortuitos, son resultado de una visión, de una planificación bien estructurada, y de un trabajo arduo y continuo. ¿Cuándo los salvadoreños daremos este salto de calidad? El talento existe, lo que se comprueba por algunos esporádicos chispazos que se han tenido. Pero son como las estrellas fugaces, que se ven sólo de vez en cuando y duran apenas un momento.

Todo debe comenzar por formar una conciencia nacional de la relevancia del deporte. A continuación viene el apoyo, que no debe ser visto como una contribución secundaria con la expectativa de a ver qué sale, sino como un elemento prioritario.

Si las cosas se hacen como se deben hacer podrá llegar el día en que los salvadoreños veamos más compatriotas en los podios. 
 

* Médico psiquiatra.
Columnista de El Diario de Hoy.