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En defensa de la vida

Desde el exterior nos acusan de retrógrados. Nos llaman subdesarrollados. Nos insultan e intentan humillar. ¿Por qué? Porque somos de los pocos países que aún defienden la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

Los "progresistas" no nos comprenden. No entienden cómo es posible que en El Salvador aún pensemos que los seres humanos engendran seres humanos y, por tanto, creemos que la criatura que está en el vientre de la mujer es una persona que merece ser protegida.

En El Salvador no tenemos miedo de llamar a las cosas por su verdadero nombre. Huimos de los eufemismos. A lo que un progresista le llamaría "preembrión", nosotros le llamamos "ser humano".

La ideología no nos ha cegado. Aún somos capaces de ver lo evidente: de la unión de un ovulo y un espermatozoide humano surge un ser humano distinto a todos los que existen, han existido y existirán.

La genética confirma lo anterior: de la unión de gametos vegetales sale un vegetal y de la unión de gametos humanos sale un ser humano, así lo determina el patrimonio genético.

Sin embargo, en muchos países, no es la naturaleza la que decide quién es humano y quién no sino las "ilustres" personas. Ya no basta con tener un código genético específicamente humano para ser considerado persona sino que hay que cumplir ciertos requisitos de "calidad", entre los cuales podemos encontrar: nacer sin ninguna enfermedad, poseer todos tus órganos en buen estado, ser deseado por tu madre, no arriesgar la salud de tu madre, etcétera.

La legalización del aborto ha establecido una tiranía del hombre sobre el hombre, la cual no difiere mucho de la que en época de la esclavitud se estableció en Estados Unidos: ser de color bastaba para que no fueras considerado persona. Había que cumplir ciertos requisitos (por ejemplo, ser blanco) para que otros reconocieran en ti la condición humana que la naturaleza te otorgó.

En la actualidad sucede lo mismo, solo que los requisitos han cambiado. Se ha pasado de exigir ser de una determinada raza a exigir ser deseado por tu madre, pero el fondo es el mismo: otros deciden si eres humano o no.

Es contradictorio que los "progresistas" que toman las verdades científicas como "absolutas" ignoren que la ciencia haya demostrado rotundamente que el ser humano recién concebido es el mismo, y no otro, que el que después se convertirá en niño y luego en adulto. Parece que muchas personas sólo ven lo que quieren ver e ignoran lo que se oponga a su ideología.

No hay duda, la fase embrionaria es una de las fases del desarrollo humano (tú y yo hemos pasado por esta etapa). Por tanto, es ilógico pensar que el niño viene del embrión, lo lógico es pensar que el niño fue antes un embrión, del mismo modo, el adulto no viene del niño sino que fue antes un niño.

Es absurdo creer que el no nacido no es un ser humano y el nacido, sí. El parto no tiene la propiedad mágica de convertirnos en seres humanos, ya lo éramos…

Es crucial no tener miedo de hacer la revolución de empezar a llamar a las cosas por su verdadero nombre, empezando por el aborto. Debemos dejar claro que eliminar a un no nacido es matar a un ser humano.

Para finalizar, debo admitir que me siento orgulloso de vivir en un país donde no es legal ese asesinato disfrazado de libertad llamado aborto.

*Colaborador de El Diario de Hoy.