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La defensa obligada

Así que El Salvador es, en Latinoamérica, el segundo peor país para nacer; sólo superado por Ecuador. Esto es lo que señala un reciente estudio hecho por The Economist, que midió once factores relacionados con las posibilidades de alcanzar en el futuro una vida saludable, segura y próspera.

El estudio evaluó 80 países y produjo una lista de las mejores y peores naciones para nacer en 2013. Según la investigación los tres mejores países para nacer son Suiza, Australia y Noruega; los peores Nigeria, Kenia y Ucrania. En Latinoamérica se sitúan Chile, Costa Rica y Brasil como los mejores, y Ecuador, El Salvador y República Dominicana como los peores.

Los parámetros utilizados son una mezcla de factores objetivos y subjetivos. La geografía, el clima, la demografía, el ingreso per cápita, la criminalidad, la estabilidad política y la satisfacción personal son unos ejemplos.

Aunque todo estudio científico merece atención, pues de casi todos podemos obtener lecciones que nos sirvan para mejorar, por imagen, autoestima y dignidad debemos como salvadoreños responder a este estudio que nos deja tan mal parados. No vamos a defender lo indefendible pero vamos a responder por un elemento que no se evalúa en el estudio y que se llama patriotismo.

En primer lugar el nombre del estudio y su pretendido alcance ya nos sugiere un problema de conceptualización. Indicar que existen mejores y peores países para nacer parece muy alcanzativo. Señala de antemano un destino definido e inexorable. Pero el destino no se puede prever con exactitud pues está lleno de imprevistos, buenos y malos, y es algo que se va construyendo día a día. Algunos de los países más prósperos cambiaron en una sola generación a pesar de pronósticos desfavorables.

El estudio sólo toma en cuenta 80 países. ¿Qué pasa con los otros? Reconocemos que es una "muestra" estadística, pero por eso mismo las inferencias que se hagan no deben ser tan contundentes.

La investigación le dio un peso muy fuerte al ingreso por habitante y correlacionó riqueza con calidad de vida. No se puede negar que tener riqueza es un factor muy importante para la calidad de vida pero no es el único y tampoco el más importante. Existen costumbres, elementos culturales, familiares y religiosos que dan sentido a la vida, haciéndola más significativa y placentera.

Se evaluó el clima, y sólo este factor ya nos hubiese alejado del sótano de la lista. Tenemos un clima envidiable, pues ¿en cuántos países del mundo se puede pasar todo el año en camiseta? No tenemos climas extremos, como en los países que en invierno uno se congela y en verano se asfixia. Tal vez nuestros compatriotas del Norte --pues nosotros a veces no lo apreciamos-- nos podrían dar su opinión del clima de El Salvador.

Sol todo el año, playas a todo lo largo del país, montañas y gente amable, ¿no es eso también calidad de vida? A Katherine Platt, periodista norteamericana, le recomendaron no visitar El Salvador. Vino y estos fueron sus comentarios: "Tuve la fortuna de visitar San Salvador en 2007. Nunca me sentí en peligro, al contrario, la gente de El Salvador fue muy amable… los salvadoreños ofrecieron llevarme a todos lados…" Así somos, y eso también es calidad de vida.

Sí hay criminalidad, pobreza y problemas políticos en nuestro país, que confiamos resolver. Pero también hay muchas cosas buenas, que nos hacen estar agradecidos de haber nacido aquí.

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.