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Defender el Estado de Derecho

Quizás hay una epidemia de amnesia afectando específicamente a los miembros de la bancada del FMLN en la Asamblea Legislativa. Es lo único que explica que cuatro años después de que fallara el decreto 743 con el que algunos pretendían --en complicidad con el expresidente Funes-- amarrarle las manos a la Sala de lo Constitucional, algunos se encuentren ventilando otra vez la posibilidad de reformar las leyes procesales para exigirle unanimidad en los votos a las resoluciones de la Sala.

Simplemente por cumplir con su trabajo, la Sala de lo Constitucional nuevamente se ha convertido en el enemigo público número uno del FMLN y sus acólitos, incluido el presidente de la república. Pareciera estorbarles que un organismo independiente se encuentre poniéndole freno de mano al poder.

Se los advirtió ya --luciéndose por su enorme honestidad intelectual-- el miembro de su partido en una entrevista reciente, el doctor Fabio Castillo: de poco les servirá desde la Asamblea entrar en una batalla contra la Sala, puesto que verán frenados sus esfuerzos por los mecanismos, como lo son las declaratorias de inconstitucionalidad, de los que puede hacer uso la Sala para protegerse de ataques insostenibles.

El problema principal de los detractores del trabajo de la Sala es que hacen una lectura limitadísima de las sentencias que ha emitido, pues las ven desde el lente partidista que implica necesariamente una visión de ganadores o perdedores. Las sentencias hay que leerlas con visión de largo plazo, enfocándonos en lo que significan para el Estado de Derecho, es su efecto en las reglas del juego lo que importa, no necesariamente el efecto que tienen en los jugadores.

Es cuando arrecian estos ataques contra la Sala que la ciudadanía debe estar más vigilante que nunca, pues hasta ahora, es el único mecanismo con el que contamos para defendernos de males comunes en nuestro país, como la corrupción electoral que puso en riesgo la voluntad democrática.

Y la defensa de la Sala no debe entenderse como la defensa de los magistrados, que van y vienen con cada período, sino de la institución, que es la que permanece en el tiempo. La defensa de la Sala es una defensa del Estado de Derecho, que es la garantía de que nuestros derechos individuales no podrán ser violentados sin consecuencia. Y defender y fortalecer el Estado de Derecho debería ser prioritario en nuestro país, si queremos aspirar a gozar de la seguridad de que nadie está por encima de las leyes y si queremos, algún día, llegar a erradicar el cáncer de la impunidad que carcome a nuestra sociedad.

Esto parece no entenderlo el FMLN y quienes, como loros entrenados, repiten sus consignas contra la Sala de lo Constitucional sin mayor análisis y aparentemente, sin haber leído las sentencias, las que independientemente se esté de acuerdo o no, son de obligatorio cumplimiento. Acusan a la Sala de "servilismo" cuando, como bien señalara desde su cuenta de Twitter el abogado Guillermo Miranda, más servil es el que repite lo que dice su dirigente político, sin la mediación de lógica o argumentos.

*Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg