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El debilitamiento de China

Con mucha frecuencia las cosas pasan, las noticias se publican, la gente se entera, pero no conecta los puntos que van uniendo ciertos hechos hacia una cierta conclusión. La razón por la cual la gente no une los puntos es porque tienen un concepto del mundo que contradice los hechos que están sucediendo. Entre los hechos y lo que uno piensa, lo que uno piensa tiende a dominar hasta que los hechos son tan innegables y tienen consecuencias tan importantes que ya es imposible ignorarlos.

Este fue el caso de las altas tasas de crecimiento de América Latina en la década pasada. Estas se debían al boom de precios de los productos primarios. Pero la gente se hizo a la idea que la región crecía tan rápido porque tenía políticas económicas maravillosas, y que en realidad las economías latinoamericanas eran más fuertes que las de los países desarrollados. Eventualmente, los precios de los productos primarios comenzaron a bajar y las tasas de crecimiento de Latinoamérica se vinieron al suelo.

Otra idea paralela es que el motor de la economía mundial es China. Pero esto no tiene sentido. Para ser parte de los motores uno tiene que importar más de lo que exporta, porque de esa manera uno crea un déficit que otros llenan con sus productos. Digamos que un país exporta mil millones de dólares e importa seiscientos millones, entonces demanda de los otros países cuatrocientos millones. Es decir, les crea una demanda, y ellos crecen porque producen eso para llenarla.

Pero China, desde hace muchos años, ha exportado más que lo que importa. En el ejemplo anterior, China es la que ha llenado la demanda en otros países que importan más que lo que exportan. Los motores eran los otros: Estados Unidos, Grecia, Italia, España, Irlanda, y tantos otros países que importaban más que lo que exportaban. La magnitud de lo que estos países importaban por sobre sus exportaciones era enorme y eventualmente los llevó a problemas de endeudamiento (la diferencia entre lo que se importa y lo que se exporta se paga con deuda). De allí provienen las deudas excesivas de esos países. Se metieron a ser motores de la economía mundial y no pudieron sostener los aumentos de la deuda.

Y esto es lo que hizo que los déficits de importaciones sobre exportaciones de Estados Unidos y los otros "motores" se redujera, y esto hizo que sus importaciones de China, Alemania y otros países disminuyeran, y esto hizo que China importara menos productos primarios de América Latina, y esto hizo que los precios de estos productos cayeran, y que el crecimiento de la región se viniera al suelo.

Siguiendo esta lógica, lo que viene es una disminución drástica del crecimiento de China, porque lo que mueve a su economía son sus exportaciones, y estas ya no están creciendo como antes. Entre 2010 y 2012, las exportaciones crecían entre el 20 y el 30 por ciento anual. Ahora están creciendo a poco más de 5 por ciento. Contrario a lo que mucha gente cree, la caída en la tasa de crecimiento puede causar graves problemas a China, aunque las exportaciones y la producción sigan creciendo. Las empresas se han preparado para ventas que van a crecer al 20 por ciento, digamos, y cuando éstas crecen solo al 5, se quedan sin ocupar maquinarias que compraron para el crecimiento más alto, y pueden tener problemas en pagar las deudas adquiridas para comprarlas.

Esto se complica porque después de la crisis de 2008 el Banco Central de China, para compensar por caídas de exportaciones, dio crédito en enormes cantidades para bienes raíces. Ahora los edificios están terminados, y el problema es que nadie los compra. Ciudades enteras están sin ocupantes. Esto está causando grandes pérdidas a los bancos. Con los bancos y las exportaciones débiles, y con la demanda interna cayendo, China va a pasar por una situación difícil en los próximos años. Quizás entonces comience a comprar más de lo que vende, y se convierta en un motor para la economía mundial. Pero un colapso financiero chino puede tener consecuencias negativas a nivel mundial también.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.